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domingo, 4 de abril de 2010

Libro de este fin de semana: rimas

Mi cincoañero hace tiempo descubrió las rimas, y le fascinan. Esta semana hemos leido tres libros rimados.
El primero: Las aventuras de Max y su ojo submarino... No entiendo aún si le gusta o no, pero si de algo estoy segura es que no lo dejó indiferente, habla de él todo el tiempo. Le gusta el ritmo, le atrae la historia y al mismo tiempo le causa cierta angustia ver las imágenes.

Este libro fue el ganador del Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños, en su edición de 2006, elegido entre más de trescientos concursantes de veinticinco países y convocado anualmente por dos importantes instituciones, la Fundación para las Letras Mexicanas y la editorial Fondo de Cultura Económica que se encarga de su publicación, siempre cuidadísima y elegante. Las aventuras de Max y su ojo submarino es una historia rimada que combina armónicamente la métrica tradicional con una ágil frescura narrativa, donde la ironía y la imaginación son partes sustanciales de un libro divertido y bien escrito.

A Max le dolían los ojos
de tanto smog y aire insano
se tallaba las pupilas
como quien busca un gusano.

Por error su dedo extrajo
de golpe el ojo derecho,
no le dolió ni hubo sangre
peró gritó: “ ¡ Oh, que he hecho! “

El ojo rodó en el suelo
como una canica extraña
y fue a parar a la esquina
donde espantó a una araña. (…)

Max descubre que “Un ojo demasiado inquieto” ( primera parte del libro) puede mirar por él, entrar en un acuario, observar el pupitre de Sara, andar por los tejados y callejones atado al collar de su gato, espiar los cuartos prohibidos, los baños de las niñas o los propios pensamientos de Max. En la segunda parte, “Retrato de familia”, Luigi Amara describe personajes familiares próximos al protagonista con una gracia difícil de superar, recreando una fauna estrafalaria e hilarante que logra siempre arrancarnos una sonrisa, una carcajada o una reflexión. Una buena muestra son los poemas: El mundo inverso del abuelo calvo, El insomnio de la tía lirona, La chica clorofila o Bartolo o el gato que huía de sí mismo, en algunos de los cuales despoja al soneto de su solemnidad para llenarlo de una gran imaginería verbal y sentido del humor. La tercera parte, “Los Poemas del Ojo” son escenas con animales que el ojo de Max ha visto en su última aventura en los fondos submarinos y en los cuales se produce un distanciamiento de la rima para ganar en la fuerza poética de las imágenes.

Las aventuras de Max y su ojo submarino es un excelente libro, una visión imaginativa para asomarse al mundo, una propuesta valiente, nada conservadora y de calidad, todo un divertido y poético homenaje a la curiosidad infantil. Las ilustraciones de Jonathan Farr, que amplifican el humor y la ironía de los poemas, son –y no es casualidad- en blanco y negro, como el mundo de la noche, cuando la fantasía y los sueños salen juntos de la mano.



Hablando de miedosos y a propósito de los vientos vespertinos que tenemos por la casa: Doña Piñones. Me encanta leérselos en voz alta.

Doña Piñones es una viejita que vive asustada. Un día pasa por su casa el Viento Norte y ella se esconde bajo su paraguas. Con la visita del Viento Sur se encarama en el armario. Al pasar el Viento Este se monta en su plumero y al soplar el Viento Oeste, temblando, se cuelga de la lámpara. Pero un día, los vientos le cuentan a un niño sobre Doña Piñones y él decide ayudarla a vencer sus miedos.

Y para finalizar, Julieta estate quieta! Que encontramos gracias a los Granjeros ;)

Julieta, es la segunda de tres hermanos en una familia de ratones humanizados y la más invisible, por no ser ni la mayor ni la pequeña. Su actitud para reclamar la atención de sus padres consiste en hacer ruido, preparar algunas faenas caseras y por último, marcharse de casa para dar una lección a todos.

Editorial: Alfaguara
EAN: 9788420472980
ISBN: 978-84-204-7298-0
Año de publicación: 2008
Lugar de publicación: Madrid
Idioma: Español
Número de páginas: 32 páginas
Precio: 16,45 €

viernes, 19 de marzo de 2010

Libros con alma...

“…Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien los escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte…”
Carlos Ruiz Zafón en “La sombra del viento”

Sí, lo comencé a leer y ya me atrapó para marzo y abril.

Y hablando de libros con alma, este fin de semana elijo de la literatura infantil uno que ya mencionè, El pájaro del alma. Ojo, no porque ataña a los niños sino porque los adultos quienes tenemos niños cerca no debemos olvidar ciertas cosas de la naturaleza humana, en pos de no amargarles la existencia.

El pájaro del alma
Mijal Snunit. Ilustraciones de Francisco Nava Bouchaín

Colección Los Especiales de A la Orilla del Viento

¿Qué es el alma? ¿En dónde se aloja esta sustancia espiritual que todos llevamos dentro, pero que nadie puede ver? ¿Nacemos con ella? ¿Es verdad que cuando alguien nos hiere, el alma entristece? Y que, cuando alguien nos hace enojar, se encierra en sí misma, silenciosa y abatida.
Para Mijal Snunit el alma es como “un pájaro que está de pie sobre una sola pata; con la otra –doblada bajo el vientre a la hora del descanso– gira la llave, moviendo la manija y todo lo que hay dentro se esparce por el cuerpo”. Quizá por ello el título de su obra: El pájaro del alma, reflexión poética que hace a un lado lo trivial para instalar sus alas en la conciencia de quien se sabe sumanamente vulnerable.

“Hondo, muy hondo,
dentro del cuerpo habita el alma.
Nadie la ha visto nunca
pero todos saben que existe.
Y no sólo saben que existe
saben también lo que hay en su
interior”,

así comienza esta expedición por lo recóndito de un aviario en el que la vida transcurre con la transparencia de los sentimientos cotidianos. Amor, alegría, tristeza, curiosidad, enojo, envidia, miedo, soledad, vacío…, encuentran respuesta en los íntimos prados de la voluntad.
“Hasta ahora no ha nacido hombre sin alma.
Porque el alma
se introduce en nosotros cuando nacemos,
y no nos abandona
ni siquiera una vez mientras vivimos.
Como el aire que respira
desde su nacimiento hasta su muerte”,

asegura el filósofo cuyo pensamiento y lenguaje conmueven al lector, llevándolo a discurrir sobre la esencia de su propio pájaro del alma.

¿De qué está hecha esta volátil sustancia? Es muy sencillo: de cajones y cajones que no se pueden abrir así nada más… Cada uno está cerrado por una llave especial, que únicamente posee el personaje en turno. Un cajón para la alegría y uno para la tristeza. Un cajón para la envidia, uno para la decepción y uno más para la desesperación. Uno para la paciencia y otro para la impaciencia. Uno para el odio, otro para el mal humor, y otro más para los mimos.
¡Cuántos cajones! Y eso que aún resta referirnos al de la pereza, el vacío y los secretos más ocultos. Éste último, un cajón que casi nunca abrimos, tal vez porque tememos dejar salir lo que hay dentro. A veces, el hombre puede elegir, señalar al pájaro qué llaves girar y qué cajones abrir. No obstante, a veces sucede que el hombre quiere callar y ordena al ave abrir el cajón del silencio; pero éste, por su cuenta, abre el cajón de la voz y el dueño de las gavetas habla y habla. El pàjaro del alma nunca es obediente, y hay que darle la libertad para abrir el cajòn que considere necesario.

Obra entrañable de la literatura infantil que cobija a lectores de todas las edades, El pájaro del alma establece un hábil código de interacción entre la razón, la emoción y el sentimiento. A la creatividad y espontaneidad con que el escritor aborda un tema tan complejo –por su cualidad de abstracto–, se une la sencillez de las ilustraciones de Francisco Nava: corazones, rostros multifacéticos, armarios, monstruos y seres amigables, fortalecen la experiencia lectora de quien, a cada página, va descubriendo la materia de su alma. Un libro para dialogar con uno mismo y escuchar, en silencio, los dolores y las alegrías del espíritu.

domingo, 14 de marzo de 2010

El libro para este fin de semana


Esta semana uno viejito, lo tenemos leído y releído...Pero es que lo encontramos en youtube bien contado y nos renació el amor por Enrique, "El increíble niño comelibros" de Oliver Jeffers.


Esta es la historia de Enrique, un niño al que le encantan los libros, pero no como a cualquier niño pueden gustarle. Un día, mientras tenía en una mano una paleta y en la otra un libro, Enrique, distraídamente, probó el libro. Notó que le gustaba, y aunque tenía sus dudas decidió comerse primero una palabra, luego una oración y, después, una página, luego de un par de días ya se había comido un libro entero. Inexplicablemente el conocimiento que contenían los libros llegaba al cerebro de Enrique, y pensó que con esto en poco tiempo podría ser la persona más lista del mundo, pero de pronto todo empezó a complicarse.

Que lo disfruten!



sábado, 6 de marzo de 2010

Libro del fin de semana

Así es -suspiró el coronel-. La vida es la cosa mejor que se ha inventado.
Gabriel García Márquez

Hoy es cumpleaños de Don Gabo...Y a mi el sólo hecho de escuchar o leer su nombre me evoca muchos de los mejores momentos que he pasado frente a un libro. Hace muchos años que con sus "cien años de soledad" y su "amor en los tiempos del cólera" comenzó mi amor por escaparme a otros mundos posibles. Donde quiera que esté, feliz cumpleaños querido Don Gabo.

Terminó febrero y terminé de leer a los Maridos... Aún no tengo novela para marzo porque tengo ya entre ceja y ceja: sincrodestino (Deepak Chopra), uno de psicomotricidad en preescolares y uno más de lectoescritura. Así que va a estar en chino que me de tiempo para una novela... Pensaba leer La sombra del viento que está leyendo ahora mi José y me la recomendó, ojalá haya oportunidad.
__________



Este fin de semana hemos leído con los niños El león que no sabía escribir, pensaba que a San le encantaría y sería un pretexto para celebrar su nueva habilidad. Le gusto pero a secas... Y para mi sorpresa a Azul le encantó, sobretodo por el detalle de la Leona guapa e inteligente que tiene unos lentes pink como ella ;).



Un león que no sabía escribir, pero que le daba igual, total con sus dientes y su fiereza le sobra para hacer lo que quiera y tener atemorizado al personal que habita la selva. Pero un día se encuentra con una leona doble, leona por la especie y leona por el hábito: lee. Y justo cuando va camino de besarla, se acuerda de lo que un día le dijo un misionero antes de comérselo (señal de que comer misioneros siempre trae algo bueno): una leona que lee es una dama y a las damas se las conquista con cartas de amor.

El león hace uso de su fiereza y comienza a recorrer la selva amenazante y a todo aquel que se encuentra le exige que escriba la más bella carta de amor. Y lo hacen. Lo hace el mono, lo hace el hipopótamo, lo hace el escarabajo pelotero, la jirafa (con un triste final para ella), el cocodrilo y el buitre... Y claro, todos escriben la carta de amor con lo que más le gusta hacer a cada uno, pero eso al león no le sirve porque ¿le gusta trepar a los leones a los árboles?, ¿y los plátanos?, ¿las algas a caso?, ¿arrastrarse bajo tierra?, ¿el estiércol?, ¿sobrevolar la selva?...

Pues eso. No, no y mil veces no. No le sirve ninguna de las cartas que le escriben sus amigos.

Yo escribiría lo hermosa que es. Le escribiría lo mucho que me gustaría verla. Sencillamente, estar juntos. Estar tumbados, holgazaneando, bajo un árbol. sencillamente, ¡mirar juntos el cielo al anochecer! ¡Eso no puede ser tan difícil!

Rugía el león enfadadísimo y no entendiendo nada. Gritando lo que él escribiría si supiera escribir. Hasta que alguien le increpa: ¿Por qué entonces no escribió usted mismo? Y, ¿quién era? Sí. La leona.

El león reconoce suavemente su carencia y la leona, tras sonreír le empuja tiernamente con su nariz y se lo lleva con ella. Y tiene un final bien romántico.

Una historia genial, de lo más divertida, acompañada además por unas ilustraciones de trazos sencillos y colorido justo pero que matizan mucho el tono divertido de la historia caricaturizando a veces a los personajes, la fiereza dle león frente a la tranquilidad, por ejemplo, del escarabajo pelotero. Una historia que nos invita a jugar con las voces al contarla a uno o cincuenta oyentes. Una historia para contar y disfrutar de hacerlo. Un libro que juega con las tipografías en color rojo y aumentando el tamaño de la fuente conforme el león se va enfadando hasta ocupar una página entera.

sábado, 27 de febrero de 2010

Libros sin texto


Este fin de semana lo dedico a los libros sin texto, (que son mi materia más dificil del curso de lectura en voz alta) a los enanos les encantan por supuesto, será porque ellos leen siempre las imágenes y el hecho de que haya texto que nos guíe a los adultos para ellos es lo de menos...

Trucas, es un travieso que juega con tintas y colores, con lápices y papel. Intentará salvarse de un baño y, enojado, desafiará al mismo papel en el que está pintado. Detrás de éste, se oculta un lápiz muy especial que es, ni más ni menos, la cola de un drágon. Una historia narrada íntegramente con imágenes sobre personajes pintados que luchan contra los papeles, los lápices y los dibujantes.


En este enlace hay varias recomendaciones sobre otros libros infantiles sin texto.


A propósito, el sábado pasado hicimos tarde de cine en casa y vimos "Monsters vs Aliens" (NO precisamente la recomiendo eh, ojo, es de esas que si los niños insisten verla, bueno, se ve acompañados de adulto)...

Mi hijo toooda la semana trajo el tema en la boca, que si su escena favorita, que si repetir los diálogos... Tanto le dió vueltas el tema en la cabeza que de algún modo tenía que plasmarlo: Un día hizo un dibujo de los personajes y decidió que era un "libro de leer imágenes", y así es como lo lee:


*La calidad del video es malísima pero mi cuentacuentos es excelente ;)


miércoles, 3 de febrero de 2010

De lecturas y propósitos

Viviendo en medio de la vorágine que implica tratar de criar conscientemente a dos hijos a veces me olvido de mi misma dejo colgadas en el perchero mis necesidades, mis gustos, mis ganas de una siesta vespertina... Quién sabe si eso es bueno o malo, solo sé que ocurre, y a veces ni siquiera me doy cuenta de ello. Supongo que es algo inherente a la femineidad eso de ser expansiva, de abarcarlo todo, de acallar las necesidades de los otros y solo hasta sentir que hemos cumplido, dedicarnos a nosotras mismas... excepto cuando el sueño o el cansancio nos vence.


Nunca hago propósitos de año nuevo, ni es momento de hacerlos ahora. Pero me he propuesto que leeré un libro cada mes. Un libro por supuesto que no hable de niños ni de crianza (esos son aparte jeje), un libro para darme el placer de leer por leer, me parece un excelente pretexto para sentarme a solas conmigo misma y regalarme un viaje imaginario a un "otro mundo" aunque sea sólo unos minutos al día o en días alternos.

Comencé en enero Ensayo sobre la ceguera de José Saramago, no lo he terminado pero es que comencé tarde jeje.

Para este mes del amor, me pongo uno cortito para terminar los dos a tiempo, voy a releer Del amor y otros demonios del adorado García Márquez, lo leí hace más de diez años e intuyo que esta vez lo voy a saborear de una manera distinta, lo cual me emociona.





Otra de las propuestas, (también para darme gusto porque la literatura infantil me fascina), es que voy a postear un libro infantil por semana de los que leemos en casa. La idea del meriendacuento desfalleció por falta de participantes pero nosotros le guardamos cariño. Así que seguiremos compartiendo aquí un libro por semana los fines de semana (quién sabe, tal vez alguno hasta con merienda incluida).







**La primera imagen la firma Chema Lera.