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lunes, 22 de junio de 2009

Papá

Ayer se celebró en México el día del Padre, nosotros no somos tan apegados a seguir los festejos que marca el calendario para salir corriendo a comprar tarjetas de "felicidades" . Así que, "sin querer queriendo" nos salió un día especial para Papá. No hubo este año algún ostentoso regalo pero sí muchos momentos especiales en el día, como el de la foto, como cada día.

Pero hoy decidí escribir sobre este festejo porque, independientemente de los ratos en que las hormonas me nublan la visión, me siento muy afortunada de que mis hijos tengan el Papá que tienen. Y más que eso, conociendo como conozco su historia personal, me siento absolutamente Orgullosa de mi José que todos los días lucha por construirse a sí mismo como un Papá totalmente distinto al suyo.

Antes de que llegaran los hijos a nuestra vida yo pensaba que él sería un excelente Papá y ahora que lo veo abrazar a sus hijos, jugar con ellos, cantarles, bañarlos, consolarlos, siento que me quedé corta en mis impresiones.

Gracias José, por ser el papá que eres pero sobretodo por tu esfuerzo en superarte a ti mismo cada día, desde que le leías sus primeros cuentos a San dentro de mi panza, desde que al verlo por primera vez no pudiste articular más que una lágrima, desde el primer abrazo protector y cálidas palabras que le ofreciste a Azu mientras yo me recuperaba de la cesárea. Hasta hoy y por siempre, gracias Papá Beto.


Esta es la columna de Neva Milicic de la semana pasada, las negritas las puse yo.


Los adultos que han tenido buen apego con su padre saben de la felicidad y el aporte que ello les ha significado para su desarrollo personal, y quienes no han tenido esa suerte y han sufrido carencias en relación a la figura paterna, tienen la nostalgia y pueden aquilatar la falta que les ha hecho la presencia de un padre y, por lo mismo, buscan entregar a sus hijos lo que ellos no tuvieron.
Si hay un cambio cultural positivo que va tomando progresivamente mayor fuerza es cómo los padres jóvenes han ido asumiendo de una nueva forma la paternidad. Dentro de la nueva masculinidad, los padres participan en forma más igualitaria con las madres. No “cooperan” si no que comparten responsabilidades en forma más igualitaria con la madre. Ciertamente falta mucho por lograr y hay sectores que aún no toman conciencia del importante rol que pueden jugar los padres en el desarrollo cognitivo, social y emocional de sus hijos (as).
Son padres presentes en la demandante tarea que es cuidar y educar un hijo o una hija. Están cercanos y lo hacen con alegría y orgullo. Los mudan cuando son pequeños, los alimentan, les leen cuentos, les enseñan las primeras letras, se dan tiempo para conversar, los acompañan en sus eventos académicos y sociales, y a través de esta actividades establecen los vínculos que van a favorecer la construcción de la identidad en los niños y una relación nutritiva padres–hijos.
Boris Cyrulnik —psiquiatra francés, quien definió el tema de la resiliencia, es decir, la forma de superar las situaciones adversas desde el punto de vista emocional— en su último libro “Autobiografía de un espantapájaros” (libro nominado al premio Renaudot, al mejor libro de ensayos del año 2008) narra la historia de un niño que puede ayudarnos a entender la importancia del rol del padre.
Pierrot era un niño cuyo padre había muerto en la Segunda Guerra Mundial. A pesar de eso, él estaba orgulloso de su papá. La narrativa que el niño se había hecho era que su padre era un héroe, basado en la información dada por la madre. Cuando Pierrot llegó a ser un adulto, se enteró que su padre había sido fusilado por traidor y por haber entregado a sus compañeros. Es fácil imaginar el shock que esto debe haber significado para él. Sin embargo, Pierrot no destruyó la foto de su padre y la conservó, entendiendo que había sido una figura protectora en su infancia. Sin duda, a los niños no se les debe mentir, pero a veces hay que esperar que estén en edades propicias para asimilar informaciones que pueden ser muy dolorosas y dañinas.
A los niños les resulta beneficioso tener un padre a quien admirar, la presencia de un padre amoroso los favorece. Hay niños que, por diversas razones, no tienen la posibilidad contar con un padre cercano y disponible, y esta función paterna la cumplen otros hombres adultos del entorno familiar, abuelos, tíos, padrinos, padrastros: Cuando estos adultos logran construir un vínculo amoroso se transforman en los padres reales de los niños.
Rafael le decía a su abuelo papá–tata, nombre que inventó él ya que su padre era una figura ausente; en tanto, otra niñita le decía papá Sergio a su padrastro y lo presentaba con mucho orgullo a sus compañeros. Para ella era muy importante cuando papá Sergio se daba tiempo para acompañarla a sus presentaciones escolares.
Feliz día del padre para todos aquellos que lo son legalmente, por biología o por adopción, y para aquellos que generosamente acompañan a los niños, que no tienen a su padre presente, y les ayudan a desarrollar su identidad.

jueves, 16 de abril de 2009

Niños felices

Santi: "Hoy será un día hermoso! Iremos de tic-nic, comeremos en el campo y volaremos mi papolote"
En esta cama seguimos de vacaciones, y la reflexión de Neva Milicic de esta semana nos queda como anillo al dedo...
Las negritas las puse yo. La imagen es de Alberto Montt.


Qué favorece la felicidad en los niños

Ser felices o no, no parece ser algo que dependa sólo de circunstancias externas sino de una actitud interior, que puede ser influenciada por la forma en que se es educado.
Los factores que contribuyen a favorecer a que los niños aprendan a ser felices, optimistas y que tengan una actitud positiva y constructiva frente a la vida, han sido estudiados desde diferentes enfoques, ya que esta actitud marca en forma decisiva todo el ciclo vital de las personas.
El renombrado economista Richard Layard, en su libro “La felicidad, lecciones de una nueva ciencia”, hace un acucioso estudio del tema y se pregunta: ¿Por qué, a pesar de las innegables mejoras en la calidad de vida de las personas, en los diferentes países, no parece haber un aumento significativo de la percepción felicidad?
Evidentemente los niños y los adultos deberán enfrentar un sinnúmero de situaciones adversas en el transcurso de sus vidas, pero la forma de vivirlas será diferente y explicará cómo ellas los afectarán. Al respecto, Layard cita a Victor Frankl, un reconocido psiquiatra, quien estuvo recluido en Auschwitz: “Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante cualquier conjunto dado de circunstancias”.
El autor plantea que, según las investigaciones, las personas más felices tendrían dos características centrales que son, el ser compasivas y agradecidas, virtudes que pueden ser desarrolladas mediante la enseñanza y el modelaje.
En otros trabajos, los indicadores de mayor felicidad se relacionan con el tener metas claras, ser razonablemente autónomo, tener una sensación de crecimiento personal y un nivel apropiado de aceptación de sí mismo. Todas estas características están relacionadas y favorecen el tener un sentido de vida que oriente el actuar.
Y aquí los padres juegan un rol esencial en ayudar al niño a desarrollar estas características y a construir buenos recuerdos, a potenciarlos a través de la conversación sobre ellos, a dejarlos registrados en relatos escritos que evidencian las experiencias a través de fotografías que favorecen que ellos perduren en la memoria personal y familiar.
La anticipación de experiencias positivas genera en los niños una actitud esperanzada que se consolidará como rasgo de personalidad. Para ello, es necesario sembrar de ilusiones las actividades futuras,
con frases como, por ejemplo, “Vamos a ir de paseo el domingo al cerro y qué bien lo vamos a pasar; llevaremos una comida estupenda e invitaremos a todos los primos”.
Generar emociones positivas no es trivial, ya que ellas tienen un efecto directo en la actividad cerebral. Cuando se tienen sentimientos positivos, la actividad eléctrica del lóbulo frontal del hemisferio izquierdo en su parte anterior es mayor. Cuando los sentimientos son negativos, sucede lo contrario. Los niños tendrían diferencias de personalidad según cuál sea su hemisferio eléctricamente más activo.
Se ha planteado que los niños a los dos años y medio tienen una actividad eléctrica predominante del lado izquierdo; por eso serían más exploradores y seguros que los que tienen una actividad eléctrica predominante del lado derecho, quienes tienden a ser más apegados a sus madres , demostrando menos interés por explorar.
Estos datos deberían inducirnos como padres a favorecer en los niños las oportunidades de tener experiencias positivas, lo que no es tan complejo ni tan caro. Es necesario estar atentos a sus intereses; jugar con ellos; aceptar sus invitaciones a entrar en el mundo de sus fantasías y, en general, tener apertura a acompañarlos en sus emociones así como proponerles actividades que les sean entretenidas.
Obviamente también se requiere controlar la presencia de factores que puedan afectarlos negativamente, como mirar en televisión imágenes de violencia, horror y crueldad, exponerlos a presenciar peleas entre sus padres o hacerlos víctimas de maltrato físico o psicológico.
Las experiencias repetidas de felicidad o infelicidad en la infancia tienen un efecto en la arquitectura cerebral que contribuirá al potencial de felicidad de los niños, y que les ayudará a evaluar en forma positiva y agradecida lo que les ha sido dado o, por el contrario, a asumir una actitud pesimista y quejumbrosa.

jueves, 19 de marzo de 2009

Logros del día a día de mi niña

Ya hace días que Azul intenta (cada vez con más éxito) vestirse y desvestirse sola. Yo la veo como batalla para meterse en las playeras o como sufre cuando por fin logra meter la cabeza y ambas manos pero al bajar la blusita descubre que está al revés, y para mi sorpresa no se desanima sino todo lo contrario, se la quita y vuelve a intentarlo...Y el tiempo se detiene para ella mientras se pone los calcetines. No sólo se viste y desviste por las mañanas o cuando se va a bañar, también lo hace cuando ella lo considera necesario: "está susha" "tene agua", y a veces no sé por qué, supongo que por puro estado de ánimo (como todas nosotras las mujeres)...
No tengo que decirlo, pero me ha costado más trabajo a mi que a ella esto de que se vista sola, porque exige de mi un montón de tiempo, toneladas de paciencia y mucha fuerza de voluntad para no intervenir donde no me llaman (aja, me he atragantado con muchos "así no va" "en esa mano no" "está al revés", prefiero que ella se dé cuenta).

Dice Neva Milicic en su columna de esta semana que un niño, al lograr aprender algo nuevo, experimenta una sensación de dominio que lo impulsa a querer aprender más...Eso nos pasa a todos ¿no? Niños y grandes...
**La foto es viejita, de por ahí de noviembre 08 cuando trajimos nochebuenas a la casa y los niños usaron los conos de papel como disfraces...

Déles la oportunidad de hacerlo bien
Neva Milicic
La sensación de hacer bien algo produce una enorme satisfacción personal; el niño que logra realizar lo que se ha propuesto se siente exitoso. La percepción de tener éxito genera en él un sentimiento de competencia que lo estimula a continuar trabajando en aquello que ha logrado hacer.
Violet Oaklander en su libro sobre terapia infantil “El tesoro escondido”, plantea como uno de los pilares de la seguridad personal la sensación de dominio o maestría. Cuando un niño logra aprender a hacer algo nuevo, ha puesto un gran esfuerzo y como sabe que ha podido lograrlo, usa toda su capacidad de concentración en continuar aprendiendo. Al lograr aprender a hacer algo nuevo, el niño experimenta una maravillosa sensación de dominio que lo impulsa a buscar nuevas experiencias en esa área.
Por el contrario, cuando las experiencias educativas a las que se expone, son muy difíciles para su estado de desarrollo, el efecto para el aprendizaje es contraproducente; las experiencias de fracaso lo conducen al desánimo, y a evitar intentarlo nuevamente. Experiencias reiteradas de esta naturaleza generan en el niño/a sentimientos de incapacidad y van desarrollando un sentimiento de frustración, que lo desincentiva a experimentar, pero lo más peligroso es que el fracaso frecuentemente debilita el sentido de sí mismo.
Lograr que los niños tengan un fuerte sentido de sí mismos es uno de los objetivos educativos de mayor importancia en la familia. Un fuerte sentido de sí mismo se acompaña de un sentimiento positivo del yo que favorece la realización de acciones y el establecimiento de contacto consigo mismo, con los otros y con la realidad.
Carmencita había sido educada en un hogar de menores, después del abandono de sus padres biológicos. A sus cinco años, cuando fue adoptada, era una niñita con un grave retraso del lenguaje, aislada socialmente y bastante huraña. El único contacto que su madre adoptiva lograba tener con ella era a través del juego y casi sin palabras de respuesta de la niña a las verbalizaciones de su mamá.
Una noche, los padres sintieron unos ruidos en la habitación vecina y al levantarse se encontraron a Carmencita, que jugaba sola con sus muñecas y unas tacitas. Ella les hablaba a las muñecas, utilizando expresiones verbales cariñosas, muy semejantes a los que su madre adoptiva usaba con ella. A veces intercalaba otras frases que eran muy descalificatorios como:
“Niña tonta, otra vez te hiciste pipi”; “Quédate callada y no hagas ruido”.
Los padres con gran sabiduría la dejaron jugar sin interrumpirla. Pero al otro día le mamá le propuso: sigamos jugando a lo que jugabas anoche y fue intercalando frases fortalecedoras hacia las muñecas como “ya has aprendido a hablar muy bien”, “hoy parece que estas contenta” y expresiones amorosas, “tú sabes cómo te quiero, eres mi niña regalona”.
Carmencita acostumbrada a ser castigada cuando no lograba lo que le solicitaban, prefería no exponerse a hablar por temor a que la restaran. En la medida que sin presiones y a través del juego, y de la exposición a situaciones en que claramente podía tener éxito fue disminuyendo su actitud rabiosa, liberando los bloqueos que tenía con sus padres en su desarrollo y generando vínculos amorosos y confiados. Estos vínculos y los éxitos obtenidos reforzaron su capacidad de aprobar nuevas posibilidades de aprender.
Hay que recordar que los niños para querer seguir aprendiendo necesitan tener la oportunidad de hacerlo bien y ser reconocidos por sus logros.

jueves, 5 de febrero de 2009

Arena


Tenemos nuevo "juguete" en casa. Los niños y yo conseguimos que nos regalaran un cajón de madera que iban a tirar en un almacén de motores de carros. Papá por fin trajo la semana pasada unos costales de arena de río y listo! Un arenero propio en donde seguro pasaremos horas y horas.
He leido que el mejor juego es el juego libre. Y mis hijos me han enseñado que los mejores juguetes son los que no están "etiquetados" como tales: La arena, el agua, los trastes de la cocina, las cajas de cartón...


El juego y la inteligencia emocional
Neva Milicic
Si hay algo que resulta fascinante para los niños es el juego, y para los adultos que están conectados con los intereses de los niños también; verlos jugar resulta un espectáculo maravilloso. Pero además hay consenso que el juego es un espacio privilegiado para el desarrollo de la inteligencia emocional y social de los niños. Desafortunadamente en la vida cotidiana se deja cada vez menos espacio para que los niños jueguen libremente solos o con otros amigos.
Los niños son poco dueños de su tiempo, están controlados desde afuera y, sin duda, si ellos pudieran elegir jugarían más y lo dicen con frecuencia y con mucho énfasis: “Necesito y quiero más tiempo para jugar”.
Es que lo del juego para el desarrollo de los niños —valga la paradoja—, no es un juego. Jugar constituye una herramienta de primer orden para el logro del desarrollo afectivo y social. Un niño que pierde el interés por jugar, está sin duda enfermo; podrá ser la fase inicial de alguna enfermedad física o podrá tratarse de un cuadro depresivo, pero no es normal que un niño no quiera jugar.
En los juegos activos con sus iguales, el niño además de divertirse —lo que sin duda es un valor en sí mismo— logra un efecto positivo en la salud, ya que mejora las defensas.
Jugar desarrolla además un sinnúmero de competencias sociales y emocionales que serán un aprendizaje esencial para la convivencia social.
En el juego socio-dramático que realizan con sus compañeros como cuando juegan al doctor, a la familia o al colegio, los niños tienen una oportunidad de elaborar la percepción de los roles propios y de los demás. El juego da también una oportunidad de elaborar eventuales conflictos emocionales, como los celos con los hermanos, los sentimientos de exclusión y el miedo al fracaso, entre otros muchos conflictos que se expresan en forma clara en el juego. Elaborar bien los conflictos es un signo de inteligencia emocional.
Una de las funciones que se ve más beneficiada con los juegos y juguetes es la imaginación. El juego es un espacio de libertad, es por ello que mientras más versátil es un juguete mejor podrá estimular la creatividad infantil.
La escasa posibilidad que tienen los niños actuales de compartir con otros niños de su edad debido a que hay menos vida de barrio, menos contacto con primos, hace que muchos niños se interesen tempranamente por temas de adultos, produciéndose una reducción de los intereses propios de la infancia. Enfrentan así temas sin tener la preparación emocional para enfrentar las problemáticas, lo que puede tener repercusiones muy negativas para su desarrollo emocional.
Revalorar la oportunidad de juego con iguales, como un espacio de libertad, para crear e inventar es una experiencia fascinante. Por ejemplo, tener un baúl de disfraces favorece que los niños desarrollen una actitud creativa en el juego. La entrega de materiales, que por ser moldeables le permiten al niño la expresión de sus sentimientos y emociones, es una ayuda para lograr el contacto consigo mismo.
El juego es un elemento de desarrollo de su capacidad de establecer vínculos; el niño que no sabe jugar a lo que juegan sus compañeros va quedando excluido y de alguna manera pasa a ser periférico a su grupo social.
Con los hijos únicos es necesario tener una actitud muy activa para compensar los espacios de juego que se dan en las familias donde hay más hermanos. También con los hijos mayores, que pueden ser muy “mandones” porque están acostumbrados a que sus hermanos pequeños los sigan, es importante darle la oportunidad de jugar con otros niños de su edad o mayores, para que se acostumbren a no ser siempre el que tiene el poder.
Al jugar en grupo los niños aprenden a respetar las reglas, a aceptar que no siempre se gana, a aceptar que es necesario respetar turnos para que los juegos resulten. Mientras se juega, se aprende a elaborar y a tolerar la frustración que significa perder.
Los padres, al jugar con los hijos, pueden desarrollar bien las fortalezas de sus hijos y suplir sus carencias así como actuar como un modelo positivo para que el niño o la niña vaya fortaleciendo las competencias sociales y emocionales que se desarrollan en forma espontánea a través del juego. Estas competencias constituyen la base de la inteligencia emocional en la infancia.

miércoles, 29 de octubre de 2008

¿Le gusta el trabajo de bruja?


Afortunadamente en esta cama no hay buenos ni malos, intentamos ser aliados los cuatro de los cuatro; y siempre hemos tratado de no llevar otra etiqueta que no sea Papá, Mamá, hijo e hija...
Pero hoy me encontré esta interesante reflexión y la traje como pretexto para ir ambientando esta cama con una imagen de Eugenia Nobati, "una bruja casi perfecta" como aperitivo de los festejos de este fin de semana.


Neva Milicic
No deja de impresionarme la cantidad de madres que, al momento de preguntarles ¿Quién es responsable de imponer la disciplina?, dan por respuesta "En esta familia la bruja soy yo". Esta frase, dicha con una mezcla de agobio, rabia y orgullo, es una queja, por el rol fácil que tienen algunos padres, actuando como el "bueno" de la familia. En otras ocasiones, la situación es a la inversa, y el papá juega el rol de "comisario" en tanto que la madre es el "hada madrina".
Pero en ambos casos se trata de autoridades muy disociadas en su rol parental, lo que termina por debilitar a ambas figuras como autoridad y, finalmente, redundan en un daño para los niños.
El brujismo podría ser descrito como tomar el control de las reglas, de los límites y los castigos. Es la persona encargada de decir que no, en tanto que el otro padre asume el papel "del bueno", pero la posición del "bueno no es tan buena" como pareciera, ya que el bueno está descalificado, como una persona sin poder y sin autoridad.
La disociación de la autoridad en dos roles completamente separados no es beneficiosa para nadie. Si es la madre la que ejerce el control, genera, sin duda, una gran sobrecarga sobre ella. Es sentirse siempre responsable de decidir qué es bueno y qué es malo para los niños, y tener poco tiempo para los vínculos amorosos.
Es agotador para la madre tener que absorber todos los conflictos que surgen con los niños por la autonomía. Además, se irá distanciando poco a poco de la pareja. El padre se siente descalificado por la madre y a su vez ella suele sentirse desautorizada por él.
No es fácil compartir el poder en la educación de los hijos, porque las diferencias de creencias que provienen de la forma en que se educa a los niños es muchas veces causa de los conflictos de pareja a la hora de educar a los hijos.
Mantener los límites de las disputas dentro de la pareja y evitar que se traspase a los hijos es una tarea casi imposible en algunos casos, pero hay que intentar que haga el menor daño posible. El amor por los hijos debe incluir la capacidad de fortalecer la autoridad del otro, dejando espacio y validando en la medida de lo posible las decisiones del otro. Los padres deben tomar espacios en los cuales se ejerce la autoridad en forma conjunta, de manera que los niños los perciban como aliados en la toma de decisiones y no como enemigos.
Esto no significa estar siempre de acuerdo; es muy posible que en algunas áreas uno de los padres, habitualmente el que se tilda de bruja(o), sea más competente y tenga más tiempo para ejercer su autoridad. Pero ello no puede implicar anular el poder del otro padre; es necesario ampliar la proximidad y los espacios con los hijos y definir algunos espacios que sean de exclusiva responsabilidad del padre. El levantarlos o llevarlos al colegio, o quizás hacer un deporte; en definitiva, asumir un rol de autoridad en el área en que se sienta más competente.
La idea es establecer, en cuanto sea posible, una alianza para que los hijos perciban a sus padres como personas con autoridad, pero también a ambos como personas bondadosas.
El rol de bruja puede ser muy cansador, aburrido y empobrecedor, y por otra parte ser siempre el que cede ante los niños entrega una figura de autoridad debilitada.
Liberarse de roles que nos aprisionan, valga la redundancia, es muy liberador.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Pensar por sí mismos

El día de ayer los papás de esta cama fuimos sorprendidos por un cubetazo de agua fría, una petición de Santi:

- mamá, quiero dormir en mi cama solo.

Tuve que reaccionar en milisegundos y: sobreponerme, interrogarme de dónde le pudo haber venido tal idea, aceptar que está creciendo, aceptar que este modelo de crianza exige que le demos la oportunidad de elegir y de probar y de equivocarse, poner buena cara para seguirle la conversación y además de todo hacerle un gesto a papá para que disimulara esa cara de compungido...

- Áh sí, y eso?
- Pues mamá, todos mis amigos duermen solos, hasta C. que es más pequeña que yo duerme sola en su cuato. Antes dormian con sus mamás pero ahora que son gandes duermen solos...
- Y tú quieres dormir en tu cuarto?
- Si, bueno, a ver si no me da miedo...
- Y si te da miedo?
- Pues me voy al cuarto de papás...
Papá: - o podemos poner tu cama en el cuarto de papás...
- Mmhhmm...
- Puedes elegir: en tu cuarto, en el cuarto de papás en tu cama, o en la cama de papás...
- Si, con mi cama en el cuarto de papás...

Luego de esa charla salimos a jugar y regresamos a casa tan cansados de correr que cenamos, nos bañamos y se nos olvidó el tema, así que por ahora, seguimos siendo cuatro en la cama...aunque no sé si por mucho tiempo (y esto último lo decimos papá y yo con el corazón hecho una ciruela pasa).
...qué angustialegría ver crecer a los hijos, qué dificil quedarse callados para que ellos elijan...

En el blog de Neva Milicic de esta semana está la reflexión (las negritas del texto las puse yo) :

Neva Milicic:
Una buena educación emocional supone que el niño o la niña aprenden a pensar y a decidir por sí mismos. Ello supone un cambio en la forma de relación de los padres con sus hijos. La interacción debe estar marcada más que por aquello que queremos que haga y diga; estar intencionada a que desarrolle la capacidad de pensar en forma autónoma, lo que necesita hacer o lo que quiere decir.
Esto es más importante cuando los niños reciben tanta información, ya dada desde el televisor, o desde el computador, e incluso desde el colegio, lo que ha llevado a ciertos autores a pensar que los niños pueden llegar a sufrir una verdadera atrofia del pensamiento autónomo y de la creatividad.
Los niños, quizás con sabiduría, ante tanta información a la que están expuestos, muchas veces ni siquiera escuchan lo que los adultos que están a su cargo tienen que decirles. Con frecuencia, los padres se quejan: “Parece como sino no me escuchara”.
Plantearse como objetivo educacional el aprender a pensar en forma autónoma requiere de los padres un manejo de las propias emociones que les permita frenarse cuando el niño o la niña se encuentra en un dilema, ya que la tentación natural es decirle qué y cómo hacer.
La situación de Santiago es un ejemplo de una oportunidad para permitirles pensar en forma autónoma. Santiago está complicado porque tiene dos cumpleaños el mismo día. Uno de sus amigos, Roberto, lo celebra con un cumpleaños corriente y de bajo perfil; pero, claro, es su mejor amigo. En tanto que el cumpleaños de Marcelo promete ser, como de costumbre, todo un evento social, ya que es un lugar con piscina y todos los años hay juegos y concursos, que son temas de conversación por un buen tiempo.
Los padres pueden tener la tentación de sugerirle rápidamente que asuma la conducta que les parece más apropiada al sistema de valores familiares. Al hacerlo están desperdiciando una excelente oportunidad de que el niño reflexione en forma autónoma; lo aconsejable sería que el niño pudiera utilizar a los padres sólo como un espejo que actúa como un escucha activo, pero no presiona a tomar una decisión, para que el niño pase por un proceso autorreflexivo que incluya además la forma de explicar y reparar de algún modo con el niño a cuyo cumpleaños Santiago decida no ir.
Por supuesto usted puede intervenir, y encontrar argumentos, pero intente no repetirse en su argumentación y sea breve. Se trata de mostrarle a su hijo la otra cara de la medalla, pero no de imponerles la solución, salvo que sea dañina para el niño o atente contra los derechos de otro.
No descalifique las proposiciones de los niños; es necesario aprender a legitimar sus juicios para que él confíe en sus propias decisiones y desarrolle la capacidad, a través de sus procesos internos, de anticipar y de utilizar modos operativos propios.
El pensar en forma autónoma desarrolla el monólogo interior, que es una de las formas más enriquecedoras del lenguaje interno. El lenguaje interno es una poderosa forma de conocimiento de sí mismo; es una de las áreas de la inteligencia emocional, como una brújula interna, que va indicando al niño o a la niña los caminos a seguir. Este proceso de pensar por sí mismo, cuando se estimula desde edades tempranas, favorece los circuitos nueuropsicológicos reflexivos. Si nos acostumbramos a preguntar frente a las demandas del niño ¿Qué piensas tú? o bien ¿Qué opinas al respecto? o ¿Cómo imaginas que se podría resolver? sin adelantarnos a darles soluciones prefabricadas, estaríamos en el camino correcto para favorecer en nuestros hijos un pensamiento autónomo.
**La imagen: "extraterrestre en el desván" de Camila Fernández de Córdova.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

El rol de los abuelos

Ya era hora de hablar de los abuelos, o en nuestro caso mejor dicho, de las abuelas.
Gracias a ellas se fortalece nuestra forma de llevar la crianza porque mi mamá y mi suegra han significado para mi nuestra "tribu". Qué dificil sería llevar una crianza de apego sin ellas, sobre todo por el hecho de tener yo que salir de casa medio día, sin duda creo que sin ellas nuestra logística se vería seriamente afectada, y no sólo eso, la calidad de cuidados hacía mis hijos, la cantidad de besos-abrazos-contacto físico(rebozo incluido por supuesto) que ellos reciben mientras yo me ausento...Así que, se imaginarán todo lo bueno que puedo yo escribir sobre estas dos mujeres. Independientemente de lo que haya sido su vida hasta hace tres años, ahora se rige por el inmenso amor que prodigan a mis hijos.

Cuando tengo duda acerca de cómo dejarme llevar por mi instinto, de cómo no "imponer" mi voluntad a las de mis hijos, volteo a verlas y aprendo de la forma tan continuum que tienen de llevar el día a día con los niños. He pensado y pensado qué es lo que las mueve, ¿acaso aman a los niños más que yo? No por supuesto, mi conclusión es que los aman con la libertad que les da la experiencia, los aman sin el yugo de tener que "educarlos" o tener que "formarlos". Creo que en esta conclusión está la clave a la que debo aferrarme para criar a mis hijos...
Hoy un artículo al respecto, de Neva Milicic.
**La imagen es del blog de Eulalia Cornejo, del libro infantil "los lentes de las abuelitas".

Neva Milicic
Sin duda que los abuelos juegan un rol esencial en la estructura familiar. Cohesionan, unen y suelen entregar la narrativa de la familia, contando todas esas grandes y pequeñas historias que hacen la saga familiar. En casa de los abuelos hay tradiciones que se mantienen, se respetan y que van haciendo parte de la cultura familiar.
La casa de los abuelos está disponible y abierta para cuidar y recibir los nietos. Las abuelas están atentas a hacer regalos que se conecten con los intereses de los niños. Los abuelos suelen estar más lejanos a la vida de los niños, pero para quienes han tenido abuelos cercanos y comprometidos, ellos son de una enorme significación emocional.
El impacto de algunas personas de la familia en lo que los niños llegarán a ser es indudable. Actualmente no sólo los abuelos sino también los bisabuelos pueden jugar ese rol. El otro día leía en una entrevista que la actriz Leonor Varela decía que una de las situaciones que le producía más felicidad era almorzar con su abuelo, Raúl Varela, quien siendo un hombre muy importante, siempre se dejó tiempo para estar y compartir con sus hijos y nietos. Los adultos significativos que se dan tiempo y permiten el desarrollo de los niños y las niñas es de una influencia incalculable.
Leyendo la historia de Alexander Graham Bell, el escocés que inventó el teléfono, en un libro muy interesante de Jean-Bernard Povy, Serge Bloch y Anne Blanchard, cuyo sugerente título es “Enciclopedia de malos alumnos y rebeldes que llegaron a ser genios”, me surgió la idea de rescatar el valor de los abuelos.
A Graham Bell, como a muchos niños, no le gustaba la escuela.
En el siglo XIX, las escuelas inglesas eran de terror. Alexander Graham Bell nació en 1847; su padre bastante autoritario, era profesor de dicción y le gustaba mucho contar cuentos.
A los 15 años Alexander se escapó de su casa en Edimburgo, por problemas con el autoritarismo de su padre y se fue a vivir a Londres con un abuelo bastante excéntrico. Este abuelo había sido desde zapatero y actor hasta un fonoaudiólogo bastante reconocido.
Los tres años que vivió con él gozó de bastante libertad. Luego regresó a Escocia, y con su hermano Edward, con quien mantenía una maravillosa relación y que falleció después de tuberculosis, intentó crear a pedido de su padre, un autómata parlante.
El teléfono es un invento que surgió cuando él trataba de crear una oreja artificial para los sordos, cuando, en 1876, logró transmitir por codificación la voz humana a través de un cable eléctrico.
En la historia de Bell, la inspiración, de las personas con discapacidad auditiva fueron sin duda un elemento central. Su madre, que era sorda, trabajaba en la Universidad de Bath, en Londres, donde enseñaba a niños con problemas auditivos. Bell también se enamoró de Mabel, una joven sorda.
Su abuelo, el fonoaudiólogo, le entregó algo que a los padres les cuesta más entregar, que es el valor de la libertad y el riesgo y la capacidad de darse el tiempo, para realizar lo que le gusta y le apasiona.
A veces los padres reclaman, porque los abuelos malcrían a los nietos, pero un permiso para hacer algo que se quiere, puede ser un gran propulsor de la creatividad de los niños. Así que valore el hecho de tener abuelos disponibles; ellos entregan una mirada diferente de la realidad que puede ser muy enriquecedora para el crecimiento personal de sus hijos.

martes, 26 de agosto de 2008

¡Papá y mamá mírenme!



Ayer, aprovechando que papá jugaba afuera con los niños, me dispuse a lavar unos trastes que había utilizado. Y apenas comenzaba cuando me llaman: ven a ver, mamá ven a ver cómo escalo, te lo vas a perder! Yo podía verlos por la ventana de la cocina, pero mi hijo no podía "ver que lo miraba" así que fué por mi, fue a traerme para verlo.

Al principio me negué alegando que ahí estaba papá, que yo podía ver por la ventana...pero al parecer eso no era suficiente, él insistió y papá también...viendo que era un asunto tan importante eso de ir a mirarlo, los trastes se quedaron sucios (una vez más jeje).

Me pareció curioso encontrar justo este tema hoy en la columna de Neva Milicic, así que me lo traigo para que lo vea papá, quien siempre está atento de sonarme una campanita cuando ve que me estoy dejando ganar por la rutina ;) :*
**Ambas imágenes son del blog "pequeñeces"


Neva Milicic

Cuantas veces escuchó usted a su hijo decir, cuando hacía algo de lo que estaba orgulloso decir ¡Mírame mamá! o ¡Mírame papá! Los niños y los adolescentes, buscan -y a veces no encuentran- la mirada aprobadora, cariñosa y orgullosa de sus padres. Ella es un importante estímulo para el crecimiento emocional y especialmente para los vínculos afectivos.

Quisiera compartir con ustedes, una cita del escritor peruano Fernando Ampuero, en uno de sus cuentos “La zurda”, que describe mejor magistralmente el valor de la mirada.

“(Mi abuelo materno hablaba siempre de las miradas que le decían todo. Él pensaba –y somos de la misma opinión- que las íntimas manifestaciones del alma no están hechas de frases profundas o de hallazgos geniales, sino de miradas secretas, frases truncas, sonrisas contenidas y polvo de estrellas)”.

Siempre me ha llamado la atención la mirada conmovida con la que los padres se vinculan con sus hijos recién nacidos; la ternura y orgullo, con que posteriormente “miran” lo que van aprendiendo sus hijos en edad preescolar. Desafortunadamente esas miradas se van haciendo menos frecuentes, a medida que los niños van creciendo y van siendo reemplazadas a veces, por miradas de enojo y furia contenida, y a veces claramente despectivas o de aburrimiento, en la etapa escolar y en la adolescencia.

Las miradas descalificadoras son tanto o más poderosas que las frases hostiles que las acompañan “Estoy harto(a) que dejes todo botado”, “No me extraña que te haya ido mal”, “Hasta cuando….”.
Si pudiéramos cuantificar los vínculos que expresan ternura, versus los que expresan hostilidad, quizás nos llevaríamos una desagradable sorpresa. Creo que los padres no necesitan hacerlo porque cada cual en su fuero interno, sabe cual es la proporción entre la ternura que está entregando a sus hijos y las rabias que está expresando. Mayor sería la sorpresa de muchos padres si alguien grabara en video nuestras miradas en los momentos que estamos llamando la atención a los hijos.

Virginia de ocho años, una niñita de una inteligencia brillante, muy perceptiva, fue llevada a consultar, porque era hipersensitiva a la actitud que sus compañeros tenían con ella. Estaba muy insegurizada. “Me miran feo” era una queja constante, y estaba teniendo trastornos del sueño.

Conversando con los padres, observando la relación y haciendo una historia de ella, se pudo concluir que estos padres habían mal evolucionado, lo que es frecuente –desde una mirada amorosa y orgullosa cuando era pequeña, a una mirada demandante e hipercrítica en la edad escolar-. Lo que, finalmente, había dejado a Virginia en un estado de vulnerabilidad emocional. Afortunadamente pudieron rectificar a tiempo su conducta parental y recuperar mayores espacios para expresar ternura.

Otras veces la evaluación resulta negativa, porque simplemente los padres por múltiples razones -muchas veces comprensible, otras veces inexplicables- no se dan el tiempo para mirar cariñosamente a sus hijos, de un modo que exprese todo el inmenso amor, que les tienen.
Las miles de cosas que usted hace cada día por su hijo, para que lleguen realmente a ser percibidas por ellos, como constructivas, deben ir acompañadas de una enorme dosis de ternura. Para que su hijo tenga el recuerdo imborrable de su mirada amorosa y orgullosa, aprenda a expresar con generosidad sus emociones positivas y controle en la medida de lo posible las miradas de enojo, especialmente cuando están en el máximo de la intensidad emocional.


Contrólese, salga un rato de la situación, aíslese para calmarse y cuando se haya recuperado vuelva a reencontrarse con su hijo(a), para que pueda enseñarle cómo se hacen las cosas, desde una mirada amorosa y no desde la rabia.

Es muy importante, para la seguridad emocional de los niños, que inscriban en su memoria emocional, padres que se daban el tiempo de mirarlos y de hacerlo en forma amorosa.

martes, 12 de agosto de 2008

Los niños y la asertividad


Neva Milicic

La asertividad es la habilidad para defender lo que se es, las opiniones y el lugar que tengo derecho a ocupar, sin violencia y sin dañar o pasar a llevar los derechos de los otros.
La primera pregunta que uno se hace en relación a este tema con los hijos, es ¿Será recomendable enseñarles a ser asertivos? Sin duda, la respuesta es afirmativa.
Ser asertivo no es ser egoísta, es tener el suficiente respeto por uno mismo como persona para entender que en una relación mis derechos y necesidades son al menos tan importantes como las de los otros.
No se relaciona con ser una persona obcecada que no escucha lo que le pasa al otro ni lo que el otro piensa, pero sí se trata de conocer qué es lo que quiero hacer, a dónde quiero llegar y con quién quiero ir. Si no le enseñamos a los hijos a ser asertivos podrán convertirse en alguien que no quisieran ser, a estar donde no quieren estar y a vivir con quien no quieren vivir.
La persona que es capaz de conectarse consigo mismo y que tiene un vínculo respetuoso con los otros podrá decir lo que quiere. Eventualmente podrá ceder en cosas sin importancia, pero no va a transar en lo que le es fundamental.
Un adolescente asertivo podrá acompañar a ver una película a una amiga, a pesar de que preferiría ver otra, pero no transará, por mucha presión que tenga, en hacer algo que sus códigos éticos le indican que no debe hacer, por ejemplo fumar marihuana.
La primera clave de la asertividad es darse cuenta realmente de que es lo que se quiere, y para ello hay que darle la posibilidad al niño de sentir y de tener derecho en su familia a expresar sus opiniones. Si un hijo o una hija es descalificado desde pequeño porque sus opiniones son diferentes a las de sus padres, con dificultad crecerá respetándose a sí mismo. Por el contrario, si siente que en su contexto familiar las personas escuchan sus ideas, se interesan por sus emociones podrá explorar lo que siente sin falsear sus sentimientos.
Este tener conciencia de lo que se piensa y se siente no es un pasaporte para hacer lo que se desea y, que a veces no es posible realizar, pero es una actitud de tomar en cuenta lo que se sienta. Ser capaz de validar lo que se siente ayuda en el momento de tomar decisiones a escoger en forma apropiada.
Ningún padre quiere que un hijo o una hija sea sumiso(a) o explotado(a) o maltratado, o que viva en forma crónica una situación de infelicidad. Para que esto no suceda hay que darle a los hijos las herramientas que le permitan asumir los riesgos y las ventajas que puede significar informarle al otro que está violando sus derechos, cuáles son sus necesidades, y cuáles son los límites de la situación.
Una actitud asertiva no garantiza no tener conflictos, al expresar lo que se siente, pero si el niño aprende a hacerlo en forma apropiada respetando sus necesidades y sus creencias, no aceptando el ser víctimas de conductas abusivas, será sin duda un aprendizaje de gran valor. A veces, una relación sin conflicto supone que hay una de las partes de la relación que debe negar sus necesidades para no tener conflictos, lo que no es justo.
Hacer un equilibrio entre las necesidades de todos es el mejor camino para una convivencia más justa y armónica, y ser asertivo es esencialmente escucharse y respetarse a sí mismo.
**La imagen es de Poly Bernatene.

martes, 22 de julio de 2008

De historias, cuentos y canciones a la creatividad

El domingo pasado tuvimos la oportunidad de DISFRUTAR de una función de títeres en la biblioteca, y lo pongo a propósito en mayúsculas porque, si claro, me encantó que mi hijo lo disfrutara, pero la sorpresa fué que yo misma me encontré de pronto totalmente sumergida en la historia, emocionándome desde la carcajada suelta y hasta el nudo en la garganta que sirve para no dejar salir las lágrimas...y es que la actríz-titiritera es estupenda.
Al terminar, para cerrar con broche de oro, dijo unas palabras hermosas, las guardo antes de que se evaporen de mi memoria:



-En un lugar de africa, cuando se termina de contar una historia, el presentador pone la mano en el suelo y dice: esta historia se queda guardada aquí, en esta tierra, para que cuando alguien pase por aquí caminando, se la lleve guardada en una bolsita de su corazón y se la cuente a aquellos que ama cuando la necesiten...


Y es que a todos nos gustan las historias, contadas, actuadas o leídas...o hasta cantadas jeje, como mis enanos, que se pasan el trayecto a casa pidiéndome "ota veeez" que repita y vuelva a repetir la canción en turno...(ahora estamos con "la patita, de canasta y con rebozo de bolitas, va al mercado, a comprar todas las cosas del mandado.....").
Por supuesto que no canto nada bien, pero lo que les gusta a mis hijos no es precisamente mi nada-melodiosa voz, lo que disfrutan sin duda es la Historia en sí, como en este caso la historia de la patita que va a comprar comida para sus patitos; o del último libro que compramos, el elefante que quería bañarse sólo...Pienso que es su manera de "palpar" otras realidades, otras emociones, de explorar otros mundos para ayudarse a asimilar el propio.

Al final los libros, los cuentos, las canciones, nos brindan esa herramienta para abrir caminos paralelos a la mente, para que sepa volar en varias direcciones, para alimentar nuestra CREATIVIDAD.
En su columna de este martes, Neva Milicic se extiende sobre el tema de la creatividad:
*La imagen que ilustra es de Leonor Pérez.


La creatividad y los mapas mentales
Neva Milicic

La creatividad es la capacidad de tener ideas nuevas y originales, de resolver los problemas, sean grandes o pequeños, de una manera nueva y diferente. Los grandes pensadores y los científicos que han aportado soluciones reales a los problemas de la humanidad y que la han hecho progresar han sido siempre personas creativas.
En toda persona y en todo niño hay un enorme potencial creativo, que muchas veces se encuentra bloqueada, y se ha planteado que la educación que los niños reciben en sus familias y en el contexto escolar es uno de los factores que aprisiona la creatividad de los estudiantes. La creatividad se atrapa y se limita por muchas razones y quizás la más frecuente es aquella que consiste en hacer creer a los niños que existe una sola manera correcta de hacer las cosas y dejarlos atrapados en una manera lineal de ver la realidad.
En el enfoque racional y convergente de la educación se estimula al niño o a la niña a pensar en una sola dirección y en un solo tipo de respuesta. Cuando, por el contrario, la estimulación recibida ayuda a usar diferentes formas, colores y estímulos, los estamos incentivando a desarrollar su potencial creativo.
La mayor parte de las personas que han sido considerados por la humanidad como genios han sido capaces de liberarse del pensamiento lineal y ello explica en gran medida su creatividad.
Los mapas mentales, propuestos por Buzan como estrategias para favorecer el de aprendizaje, han sido también utilizados como una forma de desarrollar la cualidad. Información sobre esta técnica puede encontrarse en mi libro “Construir la familia que soñamos”.
Las notas previas con que los genios realizan los preámbulos de inventos han sido consideradas en muchas ocasiones una forma de mapa mental. Estos mapas mentales son como diagramas en que se diseñan de diversas formas las ideas que van surgiendo en torno a un tema central. Se utilizan aquí el leguaje de los colores, los diagramas, los símbolos los gráficos, es decir, todo aquello que libere a la persona de un pensamiento puramente lineal.
El ejercicio es muy sencillo, en una hoja de papel en blanco, al centro ponga una palabra cualquiera que para el niño pueda resultar motivante, un desafío o un problema. Pídale que asocie libremente utilizando símbolos o colores o formas, todo lo que relaciona esa palabra y lo dibuje o escriba. Verá como descubre nuevas perspectivas. Ponga, por ejemplo, al centro, la palabra juego y pídale que con ella, ocupando toda la hoja, asocie libremente a través de imágenes, códigos secretos y palabras. Se sorprenderá de cuántas asociaciones es capaz de hacer un niño y como se enriquece su perspectiva de lo que es el juego para él.
A lo mejor no todas las personas pueden realizar una obra creativa que trascienda a la humanidad. Pero todas las personas tienen el derecho a vivir su vida en forma creativa. Sentirse creativo da felicidad y es liberador y permite vivir más plenamente.
Quisiera compartir con usted unas palabras de Imre Kertz, que fue Premio Nobel de Literatura el año 2002. Él las escribió en su libro “La lengua exiliada”. El texto es el siguiente: “Vivir la vida, que os ha tocado, y vivirla de tal manera que nos llegue plenamente, esa es la tarea, donde quiera que vivamos”. Vivir la vida en forma creativa es una buena herencia para dejar a nuestros hijos, de manera que no vivan presos y oprimidos por la rutina cotidiana.