viernes, 28 de mayo de 2010

¿Qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos? Me importa muy poco

Ya lo he dicho antes y no recuerdo donde lo escuché pero me convenció: Lo importante no es qué mundo le vamos a dejar a nuestros hijos sino qué hijos le vamos a dejar a nuestro mundo. Porque después de todo, es donde más campo de acción tenemos quienes ahora somos padres, tenemos la oportunidad y la responsabilidad de dejar seres humanos mejores que nosotros y mejores que los que nos antecedieron, obviamente para eso primero hay que trabajar en uno mismo, no se puede ofrecer lo que no se tiene… Es una tarea enorme, ni siquiera sé qué tan posible es. Pero tengo mis teorías, creo que este mundo sería mucho mejor si todos los adultos tuviésemos autonomía moral por ejemplo, y por ello la cultivo en mis hijos desde ahora.

Hoy me llegó este artículo de Leopoldo Abadìa por mail, y me fui a buscar la fuente original. Me parece una excelente reflexión para el fin de semana.




¿Qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos? Me importa muy poco
Leopoldo Abadìa
05/03/2010


Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que “Dios les coja confesados”.

Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.

En muchas conferencias, se levanta una señora (esto es pregunta de señoras) y dice esa frase que me a mí me hace tanta gracia: “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?” Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya está crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?”

Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: “¡y a mí, ¿qué me importa?!” Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.

Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.

Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz…y me exigieron mucho.

Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:

1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!

Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.

Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales,…Lo que por ahí se llama “buena gente”.

Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Y harán negocios sanos. Y, si son capitalistas, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano. (Si son mala gente, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano, pero que ellos son unos sinvergüenzas.)

Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos…En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.

Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho más qué hijos íbamos a dejar a este mundo.

A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.

Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

P.S.

1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

8 comentarios:

La Miri dijo...

Me ha encantado! dicen que para cambiar el mundo primero debemos cambiar nosotros mismos! la idea es genial y estoy de acuerdo con todo.

Besos

Miriam.

NuriaBadilla dijo...

Una de esas preguntas que le mueven el piso a cualquiera!
Me encantó!

Mainada dijo...

Un texto muy enriquecedor. La educación es lo que realmente acaba moviendo a la sociedad aunque a veces se infravalore por ser a medio o largo plazo.


Un saludo,
Mainada,

http://www.miexperienciaenmainada.com

vilmati dijo...

De acuerdo con casi todo y sobre tod con eso de que los hijos son cosa nuestra, es decir, su educación es cosa nuestra. Ni de los gobiernos ni de los políticos ni de los docentes,ni de la tv basura y ni siquiera de la buena, sinó nuestra. Somos nosotros a quienes miran e imitan. A nosotros quieren agradar.
No tan de acuerdo con lo del capitalismo. No considero este sistema sano. Aunque no me quede otra que vivir en el, y aunque no me pueda siquiera imaginar otro:(

♥ meninheira ♥ dijo...

Como Vilmati, creo que el capitalismo es uno de los grandes males del mundo, pero quitando eso estoy de acuerdo con todo. El otro día hablaba con un amigo profesor de esto, de la ausencia de padres en la vida de los hijos y de las consecuencias que esto tiene en el mundo.

Muchas gracias Ale, con tu permiso lo voy a compartir por ahí :)

muchos besiños :*

Tania dijo...

Ale, muy buen articulo...yo tambien creo que el mundo se transforma uno a uno.
Comienza con mis propios cambios, desarrollo, aprendizaje y continua con mi familia...entonces los que me rodean y quieren.
Besos!
Y bueno, respecto a sistemas...uff que tema...vivi 4 años en Cuba y les prometo que el socialismo que vivi ahi tampoco es lo que desearian jeje

beatriz_aguilar dijo...

Genial Ale!...gracias!

Lola dijo...

Muy bueno Ale, da mucho que pensar. Si todos hiciéramos buenos hijos seguro que el mundo podría cambiar.
besos