jueves, 30 de julio de 2009

Sanciones por Reciprocidad


Como anoté AQUÍ, Si queremos que los niños desarrollen la moralidad de autonomía debemos reducir nuestro poder de adultos absteniéndonos de utilizar recompensas y castigos e incitarlos a construir por si mismos sus propios valores morales.

Recalqué en negritas "reducir nuestro poder de adultos" para aclararlo, Piaget dice REDUCIR, no ABOLIR; es decir, hay situaciones en las que los adultos a cargo tendremos que recurrir a nuestro poder de adultos puesto que estamos a cargo de la seguridad y del bienestar de nuestros niños.

La esencia de la autonomía es que los niños lleguen a ser capaces de tomar decisiones por si mismos tomando en cuenta no sólo el punto de vista propio sino el de todos los afectados.

Piaget era bastante realista al decir que en la realidad de la vida del niño es imposible evitar las sanciones (no podríamos dejar que los niños corran entre una calle llena de coches o que jueguen con los enchufes. Sin embargo Piaget hacía una importante distinción entre las SANCIONES POR RECIPROCIDAD y las SANCIONES POR CASTIGO.
Dejar a un niño sin postre por decir una mentira es una sanción por castigo, ya que la relación entre la mentira y el postre es totalmente arbitraria. Decirle que no podemos creer lo que dice y darle nuestras razones, es una sanción por reciprocidad.
Las sanciones por reciprocidad están directamente relacionadas con el acto que queremos sancionar y con el punto de vista del adulto, y su efecto es incitar al niño a construir unas reglas de conducta mediante la coordinación de distintos puntos de vista.

Piaget analizó seis tipos de sanciones por reciprocidad como válidas porque al aplicarlas ayudamos al niño a interiorizar otro punto de vista además del suyo y no son consideradas castigo puesto que no coartan la autonomía. A continuación las explicaré. Al leerlas hay que tener un punto bien presente: aún estas sanciones pueden degenerar rápidamente en castigo si no hay una relación de mutuo AFECTO y RESPETO entre el adulto y el niño. De hecho, el respeto mutuo es esencial para el desarrollo de la autonomía del niño. El niño que se siente respetado por su modo de pensar y sentir es más susceptible de sentir respeto por el modo de pensar y sentir de los adultos (o de otros niños).

Exclusión temporal o permanente del grupo.
Quiero dejar bien claro, antes de describirla, que no tiene nada que ver con el “Tiempo fuera/time out/silla de pensar/ rincón de pensar”.
El niño está haciendo ruidos que molestan a los adultos a la hora de comer. El adulto puede decir gentilmente pero con firmeza: “ese ruido nos está molestando, puedes dejar de hacerlo y quedarte con nosotros o puedes irte a tu cuarto a hacer ese ruido”. Esta sanción está relacionada con el acto sancionado y con las necesidades de los adultos, y da al niño la posibilidad de construir por si mismo la regla de ser considerado con los demás. Sin duda la elección que se ofrece es coercitiva y entre dos cosas que le desagradarán al niño, pero lo importante es que se le está ofreciendo la posibilidad de tomar una decisión. La implicación de esto es que cuando decida estarse callado, tendrá la posibilidad de volver al grupo. Esta elección le da la posibilidad de comprender que otras personas tienen unas necesidades que pueden chocar con las suyas. También le da el incentivo y la posibilidad de escoger comportarse mejor para pertenecer al grupo.
Es muy distinta a la elección que se ofrece bajo la amenaza de un castigo, como escuché decir a una mamá el otro día en la fila del banco: “Estate quieto o te pego”, la elección en este caso es entre estarse quieto inmediatamente o ser castigado, y es una coerción que no le deja margen al niño para negociar una solución aceptable para todos los involucrados, lo pone entre la espada y la pared. Además, no le da el tiempo ni la libertad suficiente para que el niño construya la regla por si mismo.
Cuando aplicamos esta sanción, el niño debe tener la posibilidad de decidir cuándo podrá comportarse lo suficientemente bien para poder regresar al grupo. En el “tiempo fuera” el adulto impone un límite mecánico de tiempo a modo de castigo, los niños que han cumplido su “tiempo de castigo” muy frecuentemente se sienten libres de cometer la misma falta de nuevo, puesto que ya “han pagado”.
Piaget, además de considerar la exclusión del grupo como una sanción eficaz, observa que los niños utilizan esta técnica naturalmente entre ellos. Y cita un ejemplo de observación de un juego de grupo en donde un niño declara: “No quiero jugar contigo porque haces trampa” Y luego la negociación que sigue en busca de una solución mutuamente aceptable. Un niño construye por si solo la regla de jugar sin hacer trampas sólo comprendiendo el punto de vista de otra persona y coordinándolo con el suyo propio.

Consecuencias directas y materiales del acto.
Aquí aplica el ejemplo del niño de la mentira que explico al inicio. La consecuencia directa de un niño que dice una mentira es que el adulto diga: No puedo creer lo que me dices porque…y le de su punto de vista sobre la situación. El niño la próxima vez tendrá que utilizar mejor sus recursos para ser creído. Con la repetición de esta situación comprenderá que la sinceridad en las relaciones humanas es importante y es la base de la confianza.

Quitar al niño el objeto que ha maltratado.
Ejemplo: en un aula de preescolar en donde hay un área de bloques de construcción, los niños eran especialmente cuidadosos para no derribar una construcción realizada por un compañero. La maestra admite que ha usado su poder en servicio de la autonomía y había aplicado la regla de que el que tirara las construcciones no podía jugar con bloques, esto para proteger los sentimientos de los niños afectados. Esta sanción es eficaz porque los niños podían comprender el punto de vista de los otros y aceptar la necesidad de respetar su trabajo. Como expliqué arriba: CUANDO UNA SANCIÒN INCITA A UN NIÑO A COORDINAR SU PUNTO DE VISTA CON EL DE LOS DEMAS, LE INCITA A CONSTRUIR UNA REGLA POR SU PROPIA VOLUNTAD.

Hacer al niño lo que él nos ha hecho.
Este punto en particular no sé si me convence o no, tengo que masticarlo un poco más. Piaget lo cita sin vacilar pero con ciertas reservas porque explica que puede degenerar muy fácilmente en una guerra de venganza y escalada. Sin embargo, decía que puede ser una intervención útil por ejemplo en el caso de un niño de dos años que muerde a otro sin la menor idea que un mordisco hace daño. El principio que hay que tener muy presente es que esta sanción sirve para permitir que el niño comprenda el punto de vista de otra persona y sin duda es una técnica que debe usarse con moderación.
A mi me parece que con sus reservas puede utilizarse en niños pequeños que aún no manejan mucho lenguaje (menos de dos años). Pero con niños más grandecitos (imagino a mi hijo de cuatro años), que ya entienden y expresan perfectamente sentimientos con el lenguaje, se me ocurre una adaptación de esta sanción en el terreno del “tú que sentirías si…” ponerlo metafóricamente en los zapatos del afectado para que pueda valorar su punto de vista, empatarlo con el propio y sacar sus conclusiones.

Restitución.
Un niño derrama el jugo en el piso, la reacción apropiada (pensando en mi hija de dos años) podría ser ofrecerle un trapito y decirle: “¿te gustaría que te ayude a limpiarlo?”
Y más adelante, en un niño de más edad (mi hijo de cuatro), que ha pasado varias veces por esta situación, que ya sabe lo que hay que hacer y que no teme a ser castigado por su falta de habilidad, simplemente ofrezco el trapito o le indico “en la barra de la cocina están las servilletas”. Cuando los niños no temen ser castigados o humillados, están perfectamente dispuestos a responder a la llamada y hacer la restitución.

Expresión de desaprobación.
Dice Piaget: “los adultos a menudo castigan innecesariamente a los niños, reforzando su heteronomìa, cuando una simple expresión de disgusto en la cara del adulto es más eficaz para fomentar la construcción autónoma de una regla.”
Un niño que rompe un plato por lo general ya está afectado, siente su falta de habilidad y ha decidido por si mismo ser más cuidadoso la próxima vez. Aquí basta con una simple expresión de contrariedad por parte del adulto, los castigos y los regaños están demás y en vez de ayudar humillan al niño socavando su autonomía.

(y ahora si, ¡me voy de vacaciones!)

++ la imagen es de Aitana Carrasco Inglés.

7 comentarios:

Zulema dijo...

muy buena la segunda parte también, con sus discrepancias, coincido contigo en la parte de hacer al niño lo que el ha hecho... no lo aplicaría así tan directamente. Sigo leyendolo par acomprenderlo mejor =)

Felices Vacas!

Diana dijo...

Gracias por ponerlo, me ha encantado, y aplica perfectamente para nosotros. sobre lo de hacerle al niño lo mismo que ha hecho, no se si recuerdas Ale, que alguna vez conté en el foro, cuando Gaby tenia año y medio y mordía a Sofi tooodos los dias, decidimos mostrarle que eso hacia daño, y una vez, yo la mordí a ella, lógicamente un mordisco controlado, solo aprete un poco su brazo, para que ella fuera consiente que hacáa daño. unos dias despues, me mordió de nuevo, y acto seguido me estiró su bracito, para que yo la mordiera a ella. claramente no habia entendido el concepto, y al contrario, pensó que lo normal seria entonces que yo tambien lo hiciera.por supuesto, no hemos vuelto a aplicar esa "tecnica", con lo que definitivamente tengo mis dudas sobre si puede funcionar.

en todo lo demas, estoy de acuerdo

que disfruten mucho ese camping!!

Desde mi cordillera de los andes dijo...

Esta bien bueno el articulo, el tema es practicarlo... , uff . tanto que tengo que aprender ale .
gracias por compartir , al siempre grande Piaget.
besos

vilmati dijo...

A mi tambien me pareció muy interesante el tema. En general estas solemos proceder así con Olivia desde que siempre.
Me pareció acertado y que realmente funciona el ejemplo de proceder con naturalidad con esos " accidentes" que suelen tener, cuando son ellos, los que quieren hacer todo por sus propios medios.. y uno se arma de paciencia y se aguanta las ganas de interferir mientras agarran la jarra con jugo y un vasito liviano de plastico, sabiendo que solo así, sirviéndoselo solos, un dia lo harán sin volcar ( y ese dioa, la sonrisa los ilumina mas que nunca).
También me produce un .."no se que", el responderles con la misma moneda, aunque sea muy de vez en cuando. Un dia mi hija grito muy enojaa y fuerte y yo nerviosa hice lo mismo...por un segundo se cayó y me miró sorprendida...despues se largó a llorar. Le dije que era feo reaccionar asi, y pedi disculpas... -no lo hagamos mas, si?- le dije
Pero me sentí fatal!

Gracias por el post. Saludos ;)

Mundo de Ariadna dijo...

gracias por la informacion! felices vavaciones

Andrea dijo...

Ale, muchisimas gracias!! me encanto el articulo, y me abrio la mente, que lindo tener personas como tu aunque estemos lejos, pues siempre cerca.
Un beso, nuevamente gracias..

Anónimo dijo...

Gracias por compartir este tema...me ha servido muchisimo leerlo.
Todo tiene mucho sentido.

Ojala que si puedas participar en las conferencias de Octubre de CC, seria una gran aportacion al evento.

Saludos!

Alicia.