lunes, 3 de noviembre de 2008

Proyecto CALABAZA

El proyecto que propone Meninheira esta semana nos vino a la medida para ponernos a leer (los grandes) y transmitir a los peques nuestra versión del 31 de octubre.


Aquí en México, el hecho de celebrar el Halloween es tachado por la iglesia católica como "culto al demonio", (así, de ese tamaño!!); y son tergiversados muchos matices de la historia para advertirlo a sus fieles.
Sin embargo, el poderoso consumismo ayuda a permear esta festividad entre todos los sectores, y en muchos casos la fiesta se celebra pero "disfrazada" con un aire de mexicanismo, todos los niños salen a la calle a pedir dulces (trick or treat) sólo que en lugar de pedir Halloween se pide "calaverita".
A nosotros nos gustaría que los niños tuvieran una visión "multicultural" que vaya más allá de los prejuicios del tipo "lo que yo hago es blanco y todo lo demás negro". Por esto, procuraremos darles las bases para que comprendan los porques de las distintas celebraciones.

Armando la historia para contarla a los niños:
Hace más de 3000 años los Celtas, un pueblo guerrero que habitaba zonas de Irlanda, Inglaterra, Escocia y Francia, celebraban el fin de año con el Samhain. Este día marcaba la finalización del verano y la cosecha, y el comienzo del oscuro y frío invierno, momento del año que a menudo se asoció con la muerte humana. Los celtas creían que la frontera entre los mundos de los vivos y de los muertos se volvía incierta en la noche antes del Año Nuevo.

La noche del 31 de octubre celebraban Samhain, fecha en la cual se creía que los espíritus de los muertos regresaban a la tierra. Para ahuyentar a estos malos espíritus, los celtas se vestían con cabezas y pieles de animales.

Cuando el emperador Constantino decretó que los habitantes de su imperio se convirtieran al cristianismo, muchos ritos paganos se introdujeron. Fue así como el festival de Samhain se infiltro. Hacia el siglo VIII, la Iglesia Cristiana convirtió el día 1 de noviembre en el día de Todos los Santos para rendir homenaje a todos los santos que no tuvieran un día particular de celebración. A lo largo de los años, estos festivales se combinaron, y la mayoría llamó "All hallowmas" (la masa de todos los santos, de las personas santas) al Día de Todos los Santos. La noche anterior se conoció como "All Hallows Eve" (Víspera del Día de Todos los Santos). Con el tiempo, su nombre se convirtió en Halloween.

En Estados Unidos comenzaron a celebrar esta fecha las pequeñas comunidades de irlandeses católicos a mediados del siglo XIX, ya luego entrado el siglo XX ( el de la comercialización ) se esparció la tradición al resto del planeta.

La costumbre de pedir dulces de puerta en puerta (trick-or-treating) se popularizó alrededor de 1930. Según se cree, no se remonta a la cultura celta sino que deriva de una práctica que surgió en Europa durante el siglo IX llamada souling, una especie de servicio para las almas. El 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, los cristianos primitivos iban de pueblo en pueblo mendigando "pasteles de difuntos" (soul cakes), que eran trozos de pan con pasas de uva. Cuantos más pasteles recibieran los mendigos, mayor sería el número de oraciones que rezarían por el alma de los parientes muertos de sus benefactores. En esa época se creía que los muertos permanecían en el limbo durante un período posterior a su fallecimiento y que las oraciones, incluso rezadas por extraños, podían acelerar el ingreso del alma al cielo.
La práctica se difundió en Estados Unidos como un intento de las autoridades por controlar los desmanes que se producían durante la noche de Halloween. Hacia fines del siglo XIX, algunos sectores de la población consideraban la noche del 31 de octubre como un momento de diversión a costa de los demás, probablemente inspirado por la "noche traviesa" (Mischief Night) que formaba parte de la cultura irlandesa y escocesa . La diversión consistía en derribar cercos, enjabonar ventanas y taponar chimeneas, pero gradualmente dio lugar a actos de crueldad contra personas y animales, llegando a su punto máximo en la década de 1920 con las masacres perpetradas por los enmascarados del Ku Klux Klan.
Diversos grupos de la comunidad comenzaron a proponer alternativas de diversión familiar para contrarrestar el vandalismo: concursos de calabazas talladas y disfraces o fiestas para niños y adultos. De este modo, se proponían retomar el espíritu de los primitivos cristianos, que iban casa por casa disfrazados o con máscaras ofreciendo una sencilla representación o un número musical a cambio de alimento y bebida.

CALABAZA:
La costumbre de ahuecar y tallar una calabaza para convertirla en un farol llamado Jack-o-lantern tiene su origen en el folklore irlandés del siglo XVIII. Según se cuenta, Jack era un notorio bebedor, jugador y holgazán que pasaba sus días tirado bajo un roble. La leyenda cuenta que en una ocasión, se le apareció Satanás con intenciones de llevarlo al infierno. Jack lo desafió a trepar al roble y, cuando el diablo estuvo en la copa del árbol, talló una cruz en el tronco para impedirle descender. Entonces Jack hizo un trato con el diablo: le permitiría bajar si nunca más volvía a tentarlo con el juego o la bebida.
La historia dice que cuando Jack murió no se le permitió la entrada al cielo por sus pecados en vida, pero tampoco pudo entrar en el infierno porque había engañado al diablo. A fin de compensarlo, el diablo le entregó una brasa para iluminar su camino en la helada oscuridad por la que debería vagar hasta el día del Juicio Final. La brasa estaba colocada dentro de un nabo ahuecado para que ardiera como un farol durante mucho tiempo.
Los irlandeses solían utilizar nabos para fabricar sus "faroles de Jack", pero cuando los inmigrantes llegaron a Estados Unidos advirtieron que las calabazas eran más abundantes y manejables que los nabos. Por ese motivo, surgió la costumbre de tallar calabazas para la noche de Halloween y transformarlas en faroles introduciendo una brasa o una vela en su interior. El farol no tenía como objetivo convocar espíritus malignos sino mantenerlos alejados de las personas y sus hogares.


Nosotros: coloreamos calabazas, e hicimos calabazas de varios tipos de papel. La más exitosa fue una hecha con un globo y pedacitos de papel china.

Luego, para la noche del 31, colocamos velas dentro de nuestras calabazas y salimos con los vecinos a celebrar. Los niños iban disfrazados y cantando a las puertas de cada casa para recibir dulces, de tanto repetir memorizamos la canción que cantaban nuestros amigos:
"La calavera tiene hambre,
¿no hay un huesito por ahí?
taco con chile, taco con sal,
la calavera quiere cenaaar!"

4 comentarios:

Meninheira dijo...

Me ha encantado tu post, nunca había leído la historia entera de cómo surgió halloween. Gracias por participar.

Un besito *

Ale dijo...

Nos encanta participar =)
Gracias a ti por la visita.
Mua.

Pequete dijo...

Que interessante, a história do pobre Jack, não conhecia todos estes detalhes. Espero que a vossa noite tenha sido bem sucedida e tenham recolhido muitos doces!
(perdoem o português, mas o meu castelhano não é suficientemente bom para que o possa escrever...)

Ale dijo...

Muchas gracias Pequete por la visita y por el comentario.
Del idioma no te preocupes, con algo de imaginación nos entendemos, lo importante es compartir ;)

PD, tuvimos dos montones de dulces, el problema después fue tratar de racionarlos ejem...