jueves, 4 de septiembre de 2008

Cuatro en el piso

Ya tenía ganas de venir a presumir nuestro nuevo nido...y de paso decir que ya no somos cuatroenlacama sino cuatroenelpiso jeje...

Colechabamos en cama matrimonial+cuna sidecar, pero ya hacía rato que comenzabamos a dormir peor, nuestros invitados están creciendo y eso se notaba en la cama también: algunos manotazos entre sueños, caídas nocturnas de la cama, papá dormía casi con medio cuerpo en el aire tanto que las últimas noches prefería tenderse en el piso junto a su lado de la cama y yo, bueno, hacía actos de contorsionismo para meter medio cuerpo en la cuna.

Así que, si queríamos seguir durmiendo los cuatro juntos había necesidad de ampliar cama. La solución el maravilloso invento del tamaño king size, dos por dos metros de cama, un paraiso para los colechadores...

Pero aún nos quedaba el problema de los aterrizajes forzosos nocturnos, y después de descartar varias opciones decidimos ser simples: el colchón al piso y punto.

Dormimos tan bien ahora! Ese colchón ha sido la mejor compra de mueble desde que tenemos hijos, bueno, desde siempre. Volvemos a tener sueños cómodos y felices los cuatro, por ahora, por lo menos de aquí al siguiente estirón de los peques, que ya resolveremos en su momento.

Y me acordé que tengo por ahí guardado algo sobre colecho, como para festejar nuestro estreno...En el texto unas respuestas que da Carlos González con respecto al mito del colecho que son divertidísimas:

Una mamá le pregunta preocupadísima qué hacer con su hija que "no puede dormir solita"
-...Finalmente, la situación ha degenerado y prácticamente dormimos juntos los tres durante toda la noche (ella, mi marido y yo).»

Hola Eso no es degenerar, eso es normalizarse. Los niños pequeños necesitan dormir con su madre. Eso es lo normal. Hacia los tres o cuatro años suelen aceptar el dormir solos si se les pide educadamente (aunque, por supuesto, ellos preferirían seguir durmiendo con su madres hasta los 10 o 12).Es muy importante que aprendan desde pequeñitos a dormir acompañados, porque así es como solemos dormir los adultos. Imagínate que no aprende a dormir con otras personas, y que cuando sea mayor no se quiere acostar con su marido. ¡Sería terrible! ¡No la conseguirías casar! ¡Tendríais que aguantarla en casa toda la vida! (o meterla monja...)De todos modos, si encuentras que tres en la cama es demasiado incómodo, habrá que sacar a alguien. Se puede usar un criterio de antigüedad (que se vaya quien más tiempo lleve durmiendo en tu cama), un criterio de maduración (que se vaya el más maduro), un criterio de espacio (que se vaya el que haga más bulto), un criterio de contaminación sonora (que se vaya el que ronque más fuerte), o un criterio operativo (que se vaya el que menos llore al sacarle de la cama). Me temo que todos los criterios apuntan hacia tu marido... :-)
Saludos, Carlos González

Dos preguntitas Carlos:
1) De donde sacas que hacia los tres o cuatro años suelen aceptar el dormir solos? Conozco muchos niños que han dormido solos antes de edad y justamente en esta edad (donde comienzan los temores, a la oscuridad por ej.) es cuando insisten en no dormir solos.
2) Si ellos preferirian seguir durmiendo con sus madres hasta los 10 o 12, por qué no hacerlo? Ya que no parece ser un criterio basado en la comida porque has dado la solución de «sacar a alguien» cuando «tres en la cama es demasiado incomódo».Yo personalmente creo que hay que discriminar entre «necesidad» y «deseo». Y pensar no solamente en la necesidad y deseo del hijo, sino tambien en las de la mamá y también las del papá.
Saludos, Silvia Wajnbuch

Hola, Silvia, como siempre, me encantan tus preguntas.Lo de los tres o cuatro años lo baso en experiencia personal, y en haber hablado con otras madres (huy, qué he dicho, si yo no soy una madre... creo que se me está pegando algo) que han practicado el colecho. Me temo que falta por hacer un estudio descriptivo-observacional sobre la duración habitual del colecho en las familias que lo practican.También estoy de acuerdo contigo, y también precisamente por experiencia, en que hay niños que, habiendo dormido solos, es hacia los tres años cuando quieren dormir con su madre. Mi idea personal (sólo una interpretación, probablemente sesgada y basada en datos incompletos) es la siguiente:
1.- Lo biológicamente normal en nuestra especie, lo que ocurría antes de que las distintas culturas impusieran distintas normas, probablemente era que los niños dormían con su madre hasta los 10 o 12 años, y puede que más. Me baso en que los chimpancés duermen con su madre hasta los 5 (y tienen la pubertad a los 7), y en que no logro imaginarme a un niño de menos de 10 años durmiendo sólo y desnudo en el suelo, bajo las estrellas, y sobreviviendo.
2.- Vestidos, en una cuna, en una habitación, bajo un techo, evidentemente los niños sí que pueden dormir solos y sobrevivir. El problema es que ellos no lo saben.
3.- Hacia los 3 o 4 años, los niños empiezan a comprender que, en efecto, no corren ningún peligro durmiendo solos. Si los padres quieren que duerman solos, y se lo dicen con gracia, pueden convencerlos. Digo por experiencia que preferirían dormir acompañados hasta los 10 o 12, porque más o menos hasta esa edad quieren que les hagas mimitos, que les vayas a arropar, o intentan venir a tu cama ocasionalmente, o aparecen de visita el domingo por la mañana... Los de 15, en cambio, creo que no permitirían tales cosas ni pidiéndoselas por favor.Creo que muchos niños que han dormido con su madre desde el principio, hacia los 3 o 4 se sienten lo bastante seguros para dormir solos sin quejarse mucho.
4.- Este es el punto más polémico, pero también lo creo: pienso que aquellos niños que desde el nacimiento han dormido solos se sienten más inseguros, y que su evolución es precisamente la contraria. Un niño de un año que jamás ha dormido con su madre es incapaz siquiera de imaginar que eso es posible. Nota que le falta algo, pero no sabe el qué. Por eso los libros clásicos de pediatría y puericultura (como el Spock o el mismísimo Nelson) insisten en que «ni una sola noche los admitas en tu cama, porque se acostumbrarán y querrán volver cada noche». ¡Es como descubrir un nuevo mundo de posibilidades! Pero, si no lo ha descubierto antes, hacia los 3 o 4 años probablemente llega a imaginarlo, o a enterarse de alguna manera, y al mismo tiempo tiene más capacidad física para hablar, desplazarse y en definitiva imponer su voluntad. Así que es entonces cuando por fin consigue ir a dormir con sus padres, y luego tardará más en llegar a dormir solo, precisamente porque, al haberle faltado el colecho al principio, se sentirá más inseguro.Desde luego, no es que yo recomiende sacar al niño de la cama a los 3 o 4 años. Como tampoco recomiendo meterlo. Cada familia hará lo que crean conveniente. Lo que quiero es explicar, a aquellas familias que ya lo han metido en su cama (o están pensando hacerlo) que no están haciendo nada malo, que tienen perfecto derecho a seguir así. A quienes preferirían sacar al niño lo antes posible, puedo explicarles que, probablemente, hacia los 3 o 4 años lo conseguirán. Si alguien no ve motivo para sacarlo, y prefiere esperar a que el niño se vaya de puro aburrimiento, también me parece perfecto. Estoy seguro de que todos los niños se irían, tarde o temprano (de esto sí que tengo bibiografía, porque está escrito: «por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne». Eso lo dijo uno que sabía más que Freud, así que no creo que lo discuta nadie :-)Lo de sacar a alguien de la cama, evidentemente era en broma. Nosotros hemos estado la mar de bien tres en la cama, y nadie se tuvo que ir. Lo que pretendo señalar con mi broma es que nuestra sociedad ve perfectamente normal que un adulto de 30 años necesite compañía para dormir, pero no admite que un niño necesite lo mismo. Tanto que los que hablamos de que se vaya el padre lo decimos en broma... pero algunos dicen que se vaya el niño, ¡y lo dicen en serio! Mi mujer me dejó entrar en su cama hace casi 22 años, y todavía no me ha sacado, por lo que le estoy muy agradecido.Por cierto, creo que las necesidades del bebé, la mamá y el papá no son necesariamente incompatibles. Me consta que muchos padres disfrutamos enormemente de esos años en que tenemos niños en la cama. Es algo que más adelante se echa de menos.
Un abrazo, Carlos González

7 comentarios:

Meninheira dijo...

Me encanta este hombre! :)

Mami de Héctor dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
MartaSada dijo...

Ay que recuerdos lo del colchón en el suelooo, y que envidia de Kingsize!!! jaja, yo creo que el kingsize me lo guardo para cuándo esta tropa me deje traquila y el tropo quiera recuperar terreno, jajaja. Un beso, guapa!!

Ale dijo...

Hola Mami de Héctor, pues si el colecho en nuestro caso es porque es la mejor forma de dormir que encontramos los cuatro, y los cuatro estamos totalmente de acuerdo. Se me ocurre que puedes "sensibilizar" al papá dándole a leer artículos "pro-colecho". Y dile que los momentos de "estar solitos" que tanto extraña no se acaban por compartir cama con los niños ;) simplemente se trasladan a otras habitaciones de la casa...

Ale dijo...

Me gustan tus planes Marta jejeje ;)
Abrazos múltiples.

Amor Maternal dijo...

Ale me encanta :) Nosotros también colechamos, y nos va divinamente! Carlos González siempre con su sabiduría/humor-sarcasmo nos hace reflexionar y ponernos en el lugar del niño (además de sonreir)... Me permitirías publicar en mi blog la parte de CG? Está realmente genial! (obviamente citando y enlazando tu blog como fuente)

Gracias y un abrazo!

Louma

Patri dijo...

Me encanta este hombre. Nosotros colechamos y acabamos de adquirir una cama de 1,80 de ancho. Estamos la mar de cómodos.

Tengo muchas amigas que no duermen con sus hij@s porque los papis dicen que dormirían incómodos. Si ese fuese mi caso, tengo muy claro el que se iría.