martes, 10 de junio de 2008

Mamá ¿por qué no le dibujaron un pene?


Es lo que me preguntó mi hijo de tres años el sábado que fuimos a comprar libros. Como es costumbre al llegar a la librería, cada quién se va al estante de su interés, de pronto él me llamó insistentemente para que lo acompañara a ver un libro que se había encontrado "las partes de mi cuerpo" o algo así, era del tipo rompecabezas para identificar las partes del cuerpo, tenía dibujado en la portada un niño sin ropa y -ciertamente- asexuado.

Y es que con los tres años comenzamos una nueva etapa, donde mi niño de pronto está muy interesado en enterarse si fulano o sutana tienen pene o vagina, en saber por qué mamá tiene las "bubis largas", en verse al espejo sin ropa, en tocarse y conocerse...

Encontré esta serie de boletines muy útiles para nosotros los grandes, sobre cómo actuar y qué responder ante esta nueva etapa...porque hay que reconocerlo, a nosotros dificilmente nos contestaron nuestras preguntas.

Dejo el link que está muy completo, para varias edades, aunque yo sólo revisé la que me interesa de momento: los tres años: No hay lugar como el hogar...para la educación sexual.
Y el dibujo es de Patricia Metola


¿Educación sexual? ¡Si mi hijo tiene sólo tres años!
… pues entonces, él o ella ya ha recibido muchísimos mensajes sobre la sexualidad—o sea, más de tres años de información.

Póngase a pensar:
cuando se les toca y abraza a los bebés, se les enseña que son queridos.
cuando les escogemos ropa (azul o rosada), juguetes (carritos o muñecas) o actividades (juegos de pelota o a la casita), les presentamos mensajes sobre los papeles de hombre y de mujer.
ver a un hermano, hermana o padre bañándose enseña las diferencias físicas entre hombre y mujer. La buena (o la mala) voluntad de los padres a responder honestamente a la pregunta: "Y, ¿cómo salió el bebé?" transmite una actitud sobre el sexo.

En realidad, Ud. ha estado educando a su hijo sobre el sexo todo el tiempo, con sus palabras y también con su silencio; con su comunicación verbal y corporal. Sus respuestas y acciones han enseñado mucho a su hijo sobre la sexualidad—no sólo con la mera información, sino por sus valores y actitudes.Ud. no puede evitar ser el más importante educador sexual de su hijo … y tampoco lo debe de evitar. Siendo su padre o madre, Ud. es quién más influye sobre el desarrollo y las actitudes sexuales de su hijo. La experiencia familiar que rodea al niño desde su nacimiento determina hasta que punto su hijo va a tener sentimientos saludables y positivos sobre la sexualidad. Con todo eso, la idea que la educación sexual empieza desde el nacimiento es para mucha gente una idea rara. Por consecuencia, los padres pueden dejar pasar muchos años antes de darse cuenta que los niños, desde los muy pequeños, merecen una educación sexual bien pensada y con buena intención.

Entre más concientemente educan los padres a sus hijos acerca del sexo, mejor les van a preparar a enfrentarse con las elecciones y los desafíos que les esperan.

Bueno—cuando mi hijo pregunte, entonces le digo …
… pero, ¿va a reconocer las preguntas? Los niños se interesan a la sexualidad mucho antes de que puedan hacer preguntas. Por ejemplo, un niño pequeño puede querer ver a papi bañándose o tocarle el vientre a mami, embarazada. Estas situaciones presentan "momentos ideales para enseñar" lecciones sobre la anatomía, la reproducción y el nacimiento. Cuando los padres aprovechan esas oportunidades, no sólo les dan información a sus hijos, sino que también demuestran su voluntad de discutir del sexo con ellos. Así se establece un ambiente de confianza y de bienestar, lo que anima a los niños a pedir a sus padres la información sobre la sexualidad que necesiten en el futuro.

No se preocupe que le haya dicho demasiadas cosas demasiado temprano. Su hijo va a asimilar lo que él o ella pueda y mostrar aburrimiento con lo demás: va a bostezar, tener los ojos lustrosos, se va a levantar … Pero sus comentarios no serán gastados. Su hijo tal vez no captó todos los detalles, pero si va a entender que "a mami y papi se les puede preguntar".

No corre peligro con mucha información demasiado temprano; por el contrario, corre más peligro con muy poca información demasiado tarde. Cuando los padres reconocen las preguntas y contestan con cariño y honestidad, están en el buen camino para dar calidad a la educación sexual de su familia.

Boletín de noticias № 2: De cigüeñas y compras de bebé
Un niño de tres años ve el mundo de una manera muy literal. Por ejemplo, si se le dice a un niño que el bebé está creciendo en el vientre de su mamá, él puede preguntar:"¿Por qué se comió mami al bebé?" imaginándose un bebé mezclado con comida en el estómago de su madre. Respuestas que no son la verdad muy simple le pueden causar confusión. Más allá de la confusión, un sentido de desconfianza se puede desarrollar cuando el niño a quien le han dicho que lo ha traído la cigüeña descubre la verdad. A través de esto, el mensaje implicado es que el sexo es malo y que no es bueno hablar honestamente de esto. Contarles cuentos y bobadas a sus hijos cuando les preguntan sobre el sexo es un mal servicio para ellos. Sus preguntas merecen respuestas honestas—ajustadas a su nivel de entendimiento, por supuesto. Por ejemplo, cuando un niño joven pregunta "¿De dónde vine yo?" el padre puede decir primero "¡Qué pregunta tan buena! ¿Qué piensas tú?" Esto logra tres cosas: primero, aclara lo que el niño está realmente preguntando (él o ella tal vez sólo quiere saber en Qué ciudad nació, y en este caso no tiene que explicar nada de lo que temía); segundo, les da a los padres el tiempo de pensar sus respuestas; y tercero, les da el sentido de cuanto ya sabe el niño. La segunda respuesta puede ser simple y honesta: "Empezaste siendo un huevo chiquito adentro del cuerpo de mami." Solamente con esto puede quedar conforme su hijo, (aunque tal vez no), pero así deja la puerta abierta para más discusión. El hecho es que la honestidad es de veras la mejor manera de abordar ese tema. Claro que no es necesario a esta edad darles una explicación larguísima sobre las relaciones sexuales, la concepción y el nacimiento. Pero no es lo que le está pidiendo su hija de tres años. Ella sólo quiere saber lo esencial.Así que se puede relajar. Para un niño pequeño, el sexo no tiene el mismo sentido emocional que para un adulto. Acordarse de esto puede ser de gran ayuda para los padres cuando se enfrentan con las curiosidades normales de sus hijos.

¿Se nota su sexismo?
Durante los años preescolares, los padres tienen la mejor oportunidad de influenciar las actitudes sexuales de sus hijos, incluso las que se refieren a los papeles de hombre y de mujer. Es el mejor tiempo para plantar la semilla de que los niños y las niñas no se tienen que limitar con los papeles tradicionales masculinos y femeninos, sino que pueden ser lo que quieren ser y su confianza en si mismos crecerá. Tome ventaja de las siguientes ideas para ampliar la mente de sus hijos e hijas en cuanto a lo que se espera de ellos:

Comparta los quehaceres.
Permita y anime a sus hijos que jueguen con juguetes y que participen en juegos diferentes de lo tradicional—está bien que los niños jueguen con muñecas y las niñas al fútbol.
Lea libros con modelos de comportamiento diferentes a sus hijos, o sea libros donde hombres y mujeres hacen más que los papeles tradicionales.
Ponga atención a su lenguaje para evitar las limitaciones de papeles masculino/femenino (por ejemplo, diga "la doctora" en vez de "el doctor"). Diga "él o ella" cuando se refiere a profesiones consideradas típicamente masculinas, aún si es difícil al principio, pues es muy importante.
¿No piensa que todo eso tenga caso? Así parece, pero tenga cuidado. Cuando los padres no limitan a sus hijos a lo que se espera de ellos por el simple hecho de ser niño o niña, su personalidad se enriquece.

Boletín de noticias № 3: Si un oído es un oído y un ojo es un ojo …
… entonces un pene es un pene, no un "pajarito"; y una vagina es una vagina y no "ahí abajo". Cuando los padres usan nombres incorrectos para las partes sexuales del cuerpo, el mensaje es que esas partes son diferentes de algún modo y que son algo malo de lo cuál no se puede hablar. El resultado es que los niños aprenden a tener vergüenza de sus partes genitales. Muchos estudios han demostrado el valor de enseñar a los niños los nombres correctos de las partes sexuales de sus cuerpos. Aparte de fomentar una actitud sexual positiva, saber las palabras correctas puede ser importantísimo en ciertas situaciones. Por ejemplo, si un niño o una niña están tratando de describir una herida o un acto de abuso sexual, tienen que saber palabras más exactas que "ahí abajo". Muchas veces los niños se refieren a las partes sexuales del cuerpo con palabras que han escuchado de sus amigos. Entonces les puede decir: "Alguna gente lo llama 'el pajarito', pero así no se llama. Su nombre verdadero es 'el pene' y es mejor usar esa palabra." Una respuesta simple como esta nos puede parecer sin importancia. Pero para los niños es una lección importante—una que enseña el respeto para sus cuerpos y una buena actitud con los asuntos sexuales en general.

¿Qué es eso?
A los tres años, los niños tienen mucha curiosidad sobre los cuerpos—y no solamente los suyos. Les fascinan las diferencias entre los sexos y las funciones del cuerpo. Este interés se puede manifestar de muchas maneras: jugando "al doctor," queriendo ver a mami o papi en el baño, tocándose las genitales, comparando sus cuerpos a los de otros niños y niñas, sobre todo del sexo opuesto. Como en este tiempo, una niña empieza a preguntarse que pasó con su pene, mientras un niño quiere saber "Qué son estos," apuntando a los senos de mamá. Aquel comportamiento ofrece numerosas oportunidades para hablar de la sexualidad, del crecimiento y del desarrollo.

P. ¿Qué pasó con mi pene?R. Nunca tuviste uno. Sólo los niños tienen un pene. Las niñas tienen un clítoris.
P. ¿Puedo ver de dónde salió el bebé?R. El bebé salió de una abertura entre mis piernas que se llama la vagina. Prefiero no enseñarte mi vagina porque es una parte privada de mi cuerpo. ¿Quieres ver un libro que enseña cómo nacen los bebés?
P. ¿Por Qué Pablo hace pipi parado y yo tengo que sentarme?R. Es más fácil para las niñas que se sienten para orinar. Su "pipí"—el verdadero nombre es "la orina"—sale de un hoyito cerca de la vagina. Los niños orinan con su pene.
P. ¿Puedo yo tener un bebé cuando sea grande?R. Sólo una mujer puede tener un bebé. Ella tiene un lugar especial en su cuerpo que se llama el útero donde crece el bebé. Pero los papás ayudan a hacer uno. Tu puedes ser un papá cuando seas grande, si quieres.

Estas son sólo sugerencias sobre cómo los padres podrían responder. Uds. decidirán por si mismos cómo van a contestar a las preguntas de sus hijos. Pero lo que hay que recordar es que niños de esa edad sólo buscan la información esencial y merecen respuestas simples y honestas. Lo importante es contestar mostrándoles apoyo, y tal vez aprovechar la oportunidad para practicar las respuestas. Porque las preguntas sí son fáciles ahora, pero se van a volver más y más difíciles con el tiempo.

Boletín de noticias № 4: Enséñame lo tuyo y yo te enseño lo mío …
Hmmm. Su hija de tres años, Ana, y su amiguito Juan están jugando quietamente en el cuarto arriba—demasiado quietamente. ¿Qué estarán haciendo? Y ¿por qué está cerrada la puerta? Resistiendo las ganas de meterse a fuerza (es que le estuvo enseñando recientemente a respetar la puertas cerradas y tocar primero), Ud. llama a la puerta. Se oye la risa de los niños, pero a Ud. le parece que también oyó "pásele" … y entra. Ahí están Ana y Juanito, dedicándose al juego que jugamos todos en nuestra niñez, el del "doctor." Se han quitado la ropa y se están examinando uno a otro en detalle. Y ahora ¿Qué hace? Se podría horrorizar y enojar: "¿Qué están haciendo? ,Pónganse la ropa ahora mismo y que no les vuelva a encontrar Así! Juan, ¡te llevo a tu casa!" El mensaje que oyen los niños: ¡Qué malos son! La curiosidad acerca de los cuerpos es mala y la desnudez también. Por supuesto esto les deja sintiéndose despistados, avergonzados, lastimados. Es que ellos estaban demostrando un interés en sus cuerpos que es completamente normal a esa edad. ¿Qué le parece si se queda con calma y reconoce a voz alta la curiosidad de los niños? "Parece que a Uds. les interesa cómo son diferentes los cuerpos de los niños y de las niñas. Mientras se ponen la ropa, yo voy a traer un libro con fotos que podemos ver y que lo explica todo sobre los cuerpos."El mensaje que oyen los niños: Está bien ser curioso de los cuerpos. Mami prefiere que no nos desvistamos. Pero nos va a explicar cosas. Hay varias respuestas posibles en ese tipo de situación. Al escoger la suya, recuerde que hay que observar la situación con los ojos de su hijo o hija. Los niños de edad preescolar están fascinados por los cuerpos. Su deseo de fijarse en las diferencias entre "lo mío y lo tuyo" es una parte normal del desarrollo de su sentido de identidad personal y sexual. Una palabra final … de cualquier manera que Ud. haya respondido en esa situación, es importante discutir el asunto con los padres del otro niño. Tal vez no estén de acuerdo con lo que hizo y dijo Ud. pero van a apreciar que se les haya informado. Así tendrán la oportunidad de hablar de sus propios valores y convicciones familiares con su hijo.
¡Ayuda!
Relájese. Sí hay ayuda, en libros, películas, clases, y gente que les puedan apoyar. Los "Community Colleges" (escuelas para adultos) ofrecen muchas veces clases para padres incluso sobre asuntos de sexualidad. La organización Planned Parenthood es una fuente excelente de información, con especialistas con quienes se puede hablar, libros, volantes. El departamento de salud local (Health Department), su pediatra, consejeros familiares y miembros de su iglesia a menudo tienen buenas ideas sobre la educación sexual de orientación familiar.


Boletín de noticias № 5: Hay ciertos lugares y ciertas horas … si los hay
Muchas veces los niños pequeños tocan sus genitales por motivos diferentes. Puede ser porque están cansados, aburridos, nerviosos o molestos; o porque están tratando de enfocarse. Y también puede ser porque les da placer. Si a los padres les resulta difícil aceptar eso, tal vez sea porque tienen dificultades a aceptar que los niños son seres sexuales. La masturbación es una parte normal del desarrollo. La mayoría de los expertos están de acuerdo que es una expresión saludable de la sexualidad, a la edad que sea. Sin embargo, algunos padres no aprueban la masturbación, por razones religiosas. La reacción de los padres cuando sus hijos juegan con sus genitales es importante. Castigar o regañar al niño o a la niña, o apartarle la mano le manda el mensaje que los genitales son malos, que tocarlos es algo sucio, y los niños quedan sintiéndose avergonzados y culpables, y van a continuar aún más con tal comportamiento. Si los padres están contra la masturbación por razones religiosas u otras causas, podrían explicar a sus hijos—con calma y cariño—que para ellos tal comportamiento no es aceptable. Pero decirles sólo "¡PARA ESO!" casi nunca es eficaz, como tampoco lo es tratar de distraerlos con algún juguete u otra actividad. Muchos padres no tienen nada contra la masturbación pero si tienen algo, y con razón, contra la masturbación en un lugar público como por ejemplo la tienda. En tales circunstancias, es bueno decirle algo como: "Mira, sé que te sientes bien cuando tocas tus genitales, pero es algo que se hace en privado, y no donde todo el mundo te puede ver."Así les enseñan sobre el respeto de los demás y también sobre que comportamiento es apropiado. Al mismo tiempo, la sexualidad queda en una perspectiva positiva. Aun los padres que aceptan que su hijo juegue con sus partes privadas se preocupan a veces que "lo está haciendo demasiado." Los niños paran cuando están satisfechos o si se sienten incómodos. La masturbación obsesiva, igual que cualquier actividad obsesiva, puede indicar un problema. Si a un padre le parece que la masturbación de su hijo o hija le está impidiendo otras actividades normales, es tiempo de hablar con un pediatra u otro profesional capacitado.

El padre a quien se le puede preguntar
Ocuparse de la educación sexual de sus hijos puede ser una tarea pavorosa. Pero Ud. es la persona ideal para ese trabajo. Con razón: Ud. es quien puede mejor explicar sus valores sobre ese tema. Aquí están algunos consejos que les podrían ayudar en esta tarea no siempre fácil:
Padres: hablen entre sí para decidir que mensajes les quieren dar a sus hijos sobre el sexo.
Anticipe las preguntas y los comportamientos sexuales. Planee y practique sus respuestas.
Conteste a las preguntas según las hacen. Si dice:"Ahora no" o "No necesitas saber eso" los niños se enseñan que no está bien preguntar. Puede demorar con la respuesta, si lo necesita, diciendo:"Ahora mismo no puedo, pero vamos a hablar de eso después de la cena." Y entonces, hágalo, ya que ha prometido.

Dígale a su hijo si tiene vergüenza.

Un comentario como: "Hablar de eso es difícil para mí, pero voy a tratar" es ideal. Los niños aprecian la honestidad.
Conteste simple y honestamente, así deja la puerta abierta para más discusión.
Inicie la discusión sobre el sexo. Dígale: "¿Nunca te has preguntado cómo naciste?"; use libros con dibujos; visite a una amiga embarazada.
Use eventos diarios como oportunidades de enseñanza. La iniciación de sus hijos al largo proceso del aprendizaje sexual puede ser difícil o maravilloso. Ud. es quien escoge.

2 comentarios:

tipika dijo...

Hola.

Últimamente veo en muchos blogs sobre crianza con apego mis dibujos, me hace gracia.

Sobre los niños "asexuados" tienes un libro divertidísimo de Delphine Durand (la ilustradora) que habla sobre el tema. Se llama "¿de dónde sale esta niña?" es de Edelvives colección Ala delta y el autor es Thierry Leanin. Es genial, te lo recomiendo.

Un abrazo.
Patricia.

Ale dijo...

Gracias Paty por tu visita, y por supuesto por tu aportación.
Tus dibujos pues es que me fascinan, son maravillosos tus naranjas y todos me transmiten de una u otra forma esa idea de "niño amado-felíz"...intuyo que eres mamá apegada jeje...me sé tu blog de memoria. Cuando abras tu "tienda" no dejes de avisar que en casa nos encantaría tener una de tus obras. Mil gracias de nuevo.