sábado, 30 de octubre de 2010

Mi papá y Mi mamá

Los libros que este sábado recomiendo. De Anthony Browne.
Dos libros de esos enternecedores, acurrucadores, que se leen como en un abrazo.
Nosotros le guardamos cariño especial a "Mi papá" porque a través de este libro Azul se sentía cómoda cuando comenzó a ir a la escuela (hace ya año y medio). Me contaba la maestra que lo leían una y otra vez... resulta que nosotros lo teníamos en casa y creo que Azu encontró un vínculo ahí justo cuando necesitaba del consuelo de algo conocido en un lugar desconocido...
"Mi mamá" llegó esta semana apenas a nuestra libroteca, y claro, Azul la recibió con los brazos abiertos =)

En Mi mamá el amor más natural y espontáneo se evidencia; en una sola frase queda condensado todo el cúmulo de sentimientos hacia la madre de que se es capaz cuando pequeño: “¡Sí que es linda, LINDA, MUY LINDA, mi mamá!”. Las palabras se ven aderezadas con e
spléndidas ilustraciones y un juego tipográfico que les imprime más emotividad y franqueza.
En escenarios diferentes, cambiantes página por página, el autor nos habla de mamás estrellas de cine, astronautas, fantásticas cocineras, excelentes malabaristas, grandes pintoras, bailarinas; madres que pueden ser suaves como gatitos o enérgicas como un rinoceronte; que pueden cantar como un ángel o rugir como un león; de jardineras mágicas porque son capaces de hacer que cualquier cosa crezca, de hadas buenas hábiles para hacer feliz a quien esté triste.
Bellas, suaves, acogedoras, grandes madres: supermamás.
Y al final de este recorrido, Anthony Browne resume: “Yo quiero a mi mamá”, y toca un punto medular preguntando con cierto asomo de complacencia: “y, ¿saben qué?”; la respuesta tarda una página en aparecer y repentinamente, junto a la imagen de un gran y luminoso abrazo entre una madre y su pequeño, podemos leer con la emoción que implican las mayúsculas: “¡ELLA ME QUIERE A MÍ!” y una afirmación hecha con absoluta certeza: “y siempre me querrá”.


Un papá dominical. De piyama, levantadora y pantuflas, alegre, bonachón, gentil y generoso, que con su presencia da confianza y seguridad, que quiere y es querido, alérgico al mal genio y el estrés que trae consigo el atafago del cotidiano pervivir. Tal es el papá de Mi papá. Un papá idea
l que reporta actitudes positivas, efecto de 18 virtudes hipercardinales, como para suscitar una nueva identidad en papás que no las tienen. Un papá paradigmático, exquisito, versátil, un ejemplo para copiar. Mi papá es más un libro para papás que para niños de 3 a 6 años. Para papás que empiecen a estimular con sus cualidades histriónicas y lúdicas la imaginación del pequeño en su campo de influencia. Para papás que no discurseen pero actúen, o que hablen sólo con las necesarias frases cortas y estimulantes. Aparte de la gesticulación, permitida para hacer reír al niño, a los papás se les debería prohibir la locuacidad porque el verbo del adulto (sapiente, petulante), más que enseñar, atropella al niño. Anthony Browne confiesa que My Dad (Random House Group, 2000) es el libro que hacía años había querido hacer. Un empaque especial para homenajear a su padre (muerto cuando Tony contaba 17 años) con el regalo del Andersen, premio que recibe durante el congreso mundial de IBBY organizado por Fundalectura en el 2000, en Cartagena
de Indias. Venía gestándolo desde aquel gorila grande, fiero, aterrador pero sensible y cálido, que se inventó Ana como padre cuando el propio fracasó en su papel (Gorila, FCE, 1991). Browne recuerda a su padre como jugador de rugby, soldado profesional, boxeador profesional, escalador profesional de árboles, diestro para todo tipo de actividades de carácter físico pero también capaz de dibujar y de escribir poemas, y con una especial devoción hacia su familia. Un sol de padre, como lo es el sol que ilumina las páginas de Mi papá:
en el calendario de la pared cuando la sonrisa papá toma su chocolate matinal, en la puerta del hogar cuando expulsa al lobo feroz mientras Caperucita y los tres cochinitos observan desde el bosque cercano, como el de forma de huevo que se come el caballo, como el que se cuela en rayos entre las aguas para iluminar al pez, como el que lo aureola cuando baila en el escenario y, en la escena final, el que enmarca el abrazo al hijo. Esta escena final resume el motivo cardinal del libro: el amor filial. La pareja padre-hijo se funde en un ceñido abrazo sobre un fondo de líneas en fuga y anillos concéntricos, en una composición que –comenta Browne– “sugiere las más disímiles interpretaciones [lecturas] a los niños que les he preguntado sobre lo que ven”. “Es el sol que tienen dentro.” “Es una telaraña donde están cobijados.” “Es como los anillos del tronco de un árbol grandísimo.” “Son los destellos del ángel.” Mi papá es un libro escrito e ilustrado exclusivamente para papás. Sólo les está permitido leerlo y representarlo ante sus nenés de 0 a 6 años, a quienes sugerimos comunicarnos su opinión sobre las capacidades de sus padres, como lectores y como oficiantes. El libro es una invitación a revisar los conocimientos personales sobre puericultura; para que los papás se desinhiban, se entreguen totalmente y adopten el vigoroso y necesario entusiasmo para transmitir al niño las ansias de vivir.

1 comentario:

Mina dijo...

Me encanta Anthony Browne!!!!!!!